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5 de mayo de 2014

Declaración de los pueblos víctimas de las prácticas de Chevron en el mundo.

Por OPSur (25-04-2014)

La Unión de Afectados por las Operaciones Petroleras de Chevron-Texaco, en Ecuador
La Confederación Mapuche de Neuquén, en Argentina
Richmond Progressive Alliance, Asian Pacific Environmental Network y Gayle McLaughlin – Alcadesa de Richmond, en California – Estados Unidos
Environmental Rights Action/Friends of the Earth Nigeria y Kebetkache Women Development and Resource Centre, en Nigeria
Las Comunidades de la Región de Vaslui, en Rumania

CONSIDERANDO:
Que, en cada uno de nuestros territorios hemos sido víctimas de los abusos de la compañía petrolera: hemos presenciado la devastación de la naturaleza como consecuencia de su irresponsable operación, hemos sufrido la muerte y enfermedad de nuestros pueblos, se han violado nuestros derechos personales y colectivos, y hasta hemos sido calificados como delincuentes por elevar nuestra voz de protesta.
Que, históricamente, la avaricia y sed de ganancias de Chevron han primado por sobre la seguridad pública, los derechos ciudadanos, y el respeto a la Naturaleza. En los últimos tiempos, Chevron ha aplicado una serie de medidas sistemáticas de “exoneración de responsabilidad” en la que la petrolera explota, contamina, daña y se enriquece, pero nunca responde por sus actos.
Que, en países como Argentina o Rumania, Chevron se ha transformado en la punta de lanza de la exploración de yacimientos no convencionales, a través de la cuestionada técnica experimental del fracking, que magnifica las posibilidades de contaminación de nuestros territorios y las fuentes de agua subterráneas. Chevron ha sido el promotor de la explotación de estos yacimientos aliándose a los gobiernos que han reprimido las justas protestas de la población, violando nuestros derechos colectivos.
Que, la reunión general anual de accionistas de Chevron, donde sus directivos informarán acerca de la situación financiera de la compañía y su aparente solidez (producto de su sistemática irresponsabilidad), se llevará a cabo en la mitad del desierto de Texas, en donde no habrá comunidades, activistas, prensa, ni nadie que incomode a la opulencia y poder.  Chevron intenta esconderse.  Solamente su Gerente General, John Watson, podrá ejercer su derecho a expresarse.
Que, somos cientos de miles las personas afectadas por Chevron en Ecuador, Nigeria, Estados Unidos, Argentina, Rumania y muchos otros países. Esta cifra continuará creciendo cada día, debido al modus operandi de la empresa que sistemáticamente  violenta los derechos de las personas y la naturaleza en los lugares donde opera, negándose posteriormente a realizar la justa remediación de esos territorios, actitud que constituye una violación en sí misma.
NOS UNIMOS EN UNA SOLA VOZ Y DECLARAMOS:
Ø       Nuestro rechazo a las prácticas abusivas e irresponsables de Chevron Corporation en el mundo. En particular, rechazamos:
Ø       Sobreponer sus intereses económicos por sobre los derechos de las personas y la naturaleza;
Ø       Devastar cientos de miles de hectáreas de suelo y millas marítimas, por su operación irresponsable y ambiciosa;
Ø       Contaminar, voluntariamente, las fuentes de agua, manteniendo a miles de personas privadas de su derecho a la salud y a un ambiente sano;
Ø       Aniquilar pueblos indígenas ancestrales y discriminar a los habitantes de los territorios donde opera;
Ø       Irrespetar y desconocer los derechos de las mujeres, niños y niñas;
Ø       Ocasionar, a través de prácticas negligentes, enfermedades respiratorias, reproductivas y cáncer en miles de niños, jóvenes, adultos y ancianos;
Ø       Violentar el derecho de autodeterminación de los pueblos al impulsar la cuestionada técnica del fracking para la exploración y explotación de yacimientos no convencionales;
Ø       Usar fuerzas militares para la seguridad privada de la compañía, con prácticas violentas en contra de los ciudadanos
Ø       Irrespetar y abusar los derechos de los trabajadores en virtud de la productividad de la compañía;
Ø       Irrespetar los sistemas jurídicos nacionales e internacionales, antes, durante y después de su operación, con el fin de maximizar sus ganancias por sobre los derechos de la población y evadir el cumplimiento de sus responsabilidades;
Ø       Abusar de los principios de la ley societaria, escondiéndose detrás de docenas de subsidiarias para evadir sus responsabilidades;
Ø       Despilfarrar innumerables recursos económicos para limpiar su imagen, en lugar de invertirlos en reparar los derechos que ha vulnerado;
Ø       Abusar de su poderío económico y político para acallar la voz de quienes reclaman  a la compañía para que  asuma su responsabilidad.
 INVITAMOS:
A participar, activamente, en el Día Internacional Anti Chevron, el miércoles 21 de mayo de 2014, para que el mundo se sume con acciones públicas y mensajes de rechazo a las malas prácticas de Chevron Corporation.
A elevar una voz conjunta para que, sin importar el rincón donde se esconda,  Chevron Corporation, sus directivos y sus accionistas, escuchen que:

·         No toleraremos la irresponsabilidad e indiferencia de la compañía frente a los daños que ha ocasionado en nuestros territorios.
·         No permitiremos que pretenda eximirse de su responsabilidad inculpando a los gobiernos locales o a terceros relacionados.
·         Chevron debe pagar por la contaminación y devastación de la naturaleza y los ecosistemas terrestres y marinos;Exigimos el respeto a la autodeterminación de los pueblos que rechazan la utilización del fracking y otras técnicas contaminantes en sus territorios.
·         Exigimos respeto por los pueblos y comunidades nativas de los territorios donde opera.
·         Exigimos el respeto a los trabajadores y condiciones óptimas y dignas para el desempeño de sus funciones.
·         Exigimos el cumplimiento de las obligaciones impuestas por los sistemas judiciales de los países en los que opera y en los que mantiene conflictos.
·         Exigimos que Chevron Corporation, por sí misma o a través de sus subsidiarias, responda con su patrimonio por los daños que ha ocasionado en el mundo.
·         No descansaremos en nuestras luchas hasta que Chevron Corporation modifique sus prácticas, asuma sus responsabilidades y cumpla con sus políticas de responsabilidad corporativa.
·         No consumiremos ni negociaremos con productos que lleven la marca de Chevron.

SE SOLIDARIZAN: (…)
Fuente: http://www.opsur.org.ar/blog/2014/04/25/declaracion-de-los-pueblos-victimas-de-las-practicas-de-chevron-en-el-mundo/


IX. Día Internacional Anti Chevron, el miércoles 21 de mayo de 2014

Un acuerdo a la medida de Chevron:
Un llamado a la defensa de la soberanía energética

Por: Jorge Orovitz Sanmartino (especial para ARGENPRESS.info)

La política petrolera ha sido desde principios del siglo XX un tema fundamental de la historia del desarrollo nacional. Tanto por sus implicancias estratégicas para el impulso industrial, que sólo se logra sobre la base de una robusta base energética; como para la soberanía nacional, ya que se trata de un recurso escaso, limitado y por el cual las grandes potencias lanzan guerras e invaden países; también lo es en relación a la distribución de la riqueza entre los distintos sectores sociales, por la puja constante en torno al reparto de la renta; y por último, por las implicancias ambientales que ha cobrado en las últimas décadas, producto de la urgente necesidad de abrir caminos alternativos en la búsqueda de energías renovables y limpias.

En estos cuatro puntos fundamentales, el acuerdo con la norteamericana Chevron tiene implicancias regresivas para el país. El acuerdo está enfocado en la explotación de la técnica del fracking, lo que significa la adopción por parte de Argentina de la tecnología y la forma de explotación que quieren las grandes corporaciones petroleras norteamericanas. Se inscribe incluso dentro de la política geoestratégica norteamericana de promover este método en el mundo de la mano de sus empresas. Se mencionan las fuertes presiones del Departamento de Estado cuando Argentina negociaba con empresas chinas. Las corporaciones norteamericanas han impedido por todos los medios, incluso mediante el chantaje y el soborno, el impulso a nuevas tecnologías y energías limpias en todo el mundo, imponiendo la cultura de la energía fósil como si fuera inevitable y natural. Obligaron al gobierno norteamericano a rechazar el acuerdo de Kioto sobre reducción de emisiones de carbono, o la tecnología del auto eléctrico, o impusieron, mediante un fuerte lobby en el congreso norteamericano, la enmienda Hulliburton que permitió la utilización de químicos contaminantes en la explotación por el método de fractura hidráulica, que ha contaminado a poblaciones enteras en EEUU y por el que se ha declarado una moratoria en la utilización de este peligroso método en muchos Estados. Por lo tanto, el acuerdo orienta a YPF por el camino que pretende Chevron, dejando de lado la inversión para la explotación de petróleo convencional, por ejemplo las plataformas marítimas, y para la diversificación de las energías alternativas. Al concentrarse en el fracking sabemos desde hoy que YPF se desentiende de invertir en una nueva matriz energética, de las consecuencias ambientales y humanas de su aplicación y de la pesada carga que Chevron lleva tras de sí en su deuda ambiental con los pueblos amazónicos del Ecuador.

Además, las rentas sobre la exportación son apropiadas por la empresa, que sumada a la libre disposición de las divisas, bloquea la soberanía sobre la mitad de la producción, fomenta la fuga de capitales (el mismo gobierno acepta que en 8 años se recupera la inversión con lo que luego de ese período la fuga de divisas tenderá a profundizarse) y, al no cobrar retenciones sobre una porción de la exportación, bloquea la distribución de la renta para capitalizarla en la industria o distribuirla hacia el trabajo impulsando el consumo.

Se dice que este es el costo inevitable para recuperar la soberanía energética pues YPF no tiene el dinero suficiente para realizar las inversiones. Este argumento contradice todo lo dicho por la empresa y el gobierno en 2012, pues el plan preveía que un 68% de la financiación se realizaría con las propias utilidades y flujos de caja de la empresa, el 20% sería mediante financiación nacional, y sólo el 12% provisto por socios internacionales (1). Incluso si fuera inevitable la toma de créditos internacionales, éstos podrían hacerse con bajos intereses, respaldado por el stock del carburante, y permitiría que toda la ganancia quedara en manos del estado nacional. Y sobre todo se podía avanzar por la vía de la integración energética latinoamericana con países de amplia experiencia y socios más fiables como Bolivia, Venezuela y Ecuador. Con la Chevron se abandona cualquier intento de avanzar seriamente por el camino de esta integración. La lógica de que los países del sur no tienen dinero suficiente para invertir por sí mismos es muchas veces un mito más conveniente para la situación de 1930 y 1940 que para el mundo globalizado de hoy con liquidez internacional creciente y sobreproducción.

Otro argumento es el de la incorporación de la nueva tecnología. Pero YPF ya explota esta técnica y extrae con ella diez mil barriles diarios y en todo caso, si se necesitara multiplicar la explotación, podría contratar dicha gestión y tecnología, en vez de entregar a cambio de ella el 50% de la explotación. La única razón de peso es el tiempo, pues con Chevron el flujo de divisas, que podría compensar la decreciente balanza comercial, se haría de manera inmediata, pero este razonamiento cortoplacista atenta contra la solución estratégica de los problemas. También en este aspecto es preferible, como se dijo, tomar crédito a bajo interés.

Vaca Muerta, se insiste, colocaría a la Argentina en una posición de exportador con renovada fuerza. Pero lo que debe discutirse es si ese es el rol que pretendemos para nuestro país, o más bien, queremos utilizarlo para las necesidades internas y guardarlo para las generaciones futuras, mientras se encara una transición planificada hacia nuevas energías renovables.

A pesar de que aún no se conocen los términos del contrato, trascendió que los tribunales arbitrales sobre diferendos del acuerdo serán extranjeros, específicamente norteamericanos y franceses, lo que lesiona la soberanía política y económica nacional, dejando al país a merced de fueros imperiales tal como se denunció en el tema de la deuda con los fondos buitres. Ahora, se insiste en repetir de manera contumaz la película del CIADI.

¿Qué otras sorpresas encontraremos en el contrato? Podemos prever que muchas, pues a diferencia de las grandes presentaciones y puestas en escena del año pasado con motivo de la nacionalización parcial de Repsol, o la importante apertura al debate sobre la ley de medios, esta vez el Poder Ejecutivo ha decidido primero avanzar en un nuevo marco regulatorio mediante decreto y no por ley, y en segundo lugar no dio a conocer los términos del acuerdo con la empresa. Los secretos de palacio nunca han llevado buenas noticias a las grandes mayorías.

Mientras se defendió la nacionalización parcial de YPF el año pasado, los argumentos a favor de la explotación nacional de los hidrocarburos brotaban por doquier, y se expresaron en la consigna de una empresa “100% nacional”. Ahora, Argentina parece impotente para realizar lo que viene haciendo desde décadas, la explotación del subsuelo para extraer petróleo. El año pasado, se podía conseguir recursos, ahora es imposible. Antes con nuestros técnicos y nuestra voluntad podíamos retomar el camino del autoabastecimiento, ahora no nos queda otra que depender de acuerdos leoninos con la más sucia y contaminante de las empresas.

No se trata de rechazar cualquier tipo de asociación para la explotación de un recurso, lo que está en discusión es si este acuerdo es favorable al país y si no se debía abrir el más amplio y democrático debate sobre el futuro de la política energética. En este debate también debe discutirse el ahorro de energía. Por caso, toda la inversión del primer año de Chevron, 1240 millones de dólares, equivale al monto que el país gastó en la compra de gas natural licuado en 2013 hasta el mes de mayo. ¿Estamos dispuestos al ahorro de recursos y a eliminar los subsidios a las clases medias altas para crear un fondo de fomento y desarrollo de la energía?

Cuando el gobierno nacional expropió las acciones de Repsol y se hizo con el control de la compañía apoyamos la medida. Era lo que veníamos reclamando desde hacía mucho tiempo. Pero también dijimos que lo hacíamos no porque estuviéramos conformes con la totalidad de las medidas adoptadas sino porque era un paso que permitía abrir el debate sobre la política petrolera. Lo apoyamos con severas críticas. En primer lugar al balance de la política petrolera desde el 2003, pues si es cierto que la privatización corrió por cuenta del menemismo, el kirchnerismo le dio continuidad e incluso, al pretender “argentinizarla” con el grupo Petersen, terminó por acelerar su desinversión y vaciamiento que devino en la dramática necesidad de importar cada vez más gas y otros combustibles. En segundo lugar, porque dejaba intactas las normativas sobre inversiones extranjeras de la época de la dictadura militar y de desregulación petrolera del menemismo. En su momento dijimos que: “Sobre el trasfondo del 51% de las acciones hay que avanzar de manera sistemática sobre la totalidad de la empresa para que pase a ser propiedad del Estado, con control social y de los trabajadores y avanzar hacia una política que contemple al 70% restante del mercado energético, hoy repartido entre un puñado de transnacionales como Total, Exxon, Chevron, Panamerican Energy o Petrobrás (la imagen misma del ejemplo para el gobierno de Cristina), que se están beneficiando, hoy en día y a cada minuto que pasa, del mismo régimen de dividendos, sobreexplotación y desinversión que Repsol”(2). Y abrimos el interrogante sobre si en base a la renacionalización parcial se avanzaría por el camino de la soberanía nacional o se le entregaría para su explotación a otras corporaciones. Tenemos que decir que estamos más cerca de esta última opción que del “100% nacional”.

Ahora, queremos llamar a la reflexión a todos aquellos militantes o simpatizantes del gobierno que se han entusiasmado con aquella convocatoria de 2012 a la recuperación de YPF y que llevaban orgullosos escarapelas celestes y blancas en sus pechos. Hay que hacer como Arturo Jauretche y como John William Cooke, que le dijeron no incluso a Perón, y rechazaron en el Congreso la propuesta de asociación con la antecesora de Chevron, la Standard Oil. Hay que seguir por el camino de las convicciones. No importa del partido que sea ni las opiniones del pasado, hace falta demostrarle a la derecha reaccionaria que se frota las manos con este triunfo ideológico de que “no hay alternativa” a la Chevron, que sí la hay, que una política energética de la mano de nuestros hermanos latinoamericanos, de las inversiones del estado, de los técnicos e ingenieros de nuestro país, que diversifique y desarrolle energías renovables es posible. La derecha, por supuesto, hace demagogia con el peligro ambiental y las concesiones a la Chevron, pero lo hace explotando el punto ciego de la política neodesarrollista oficial, aquella que siempre deposita en manos de las grandes corporaciones, sean ellas Monsanto, Barrick Gold o Chevron, el destino del desarrollo nacional. En la hora actual, kirchneristas o no kirchneristas, es necesario mostrar el más amplio y macizo frente común en defensa de la soberanía energética y de la soberanía nacional. Reclamar una asamblea constituyente de la energía y la producción, para discutir democráticamente entre todos el destino que queremos darle a nuestro subsuelo, así como a los minerales y demás riquezas de nuestra tierra. Es necesario profundizar el debate entre todos los sectores que se reclaman nacionales y populares para exigir una revisión completa del decreto y de los acuerdos firmados y demostrar la viabilidad de política petrolera en un sentido latinoamericano, basado en la integración con Venezuela y otros países del ALBA y en la defensa del ambiente y las generaciones futuras.

Jorge Orovitz Sanmartino es sociólogo, docente UBA, integrante de Economistas de Izquierda (EDI) y de la Junta Comunal N° 7, CABA.Fuente: http://www.argenpress.info/2013/07/un-acuerdo-la-medida-de-chevron-un.html

VIII. Día Internacional Anti Chevron, el miércoles 21 de mayo de 2014

El acuerdo con Chevron y las comunidades mapuches
Vaca muerta, cordero atado


Florencia Yanniello (Tinta Verde)
El polémico convenio entre YPF y la multinacional petrolera Chevron sigue siendo cuestionado desde diversos sectores. Ya se habían manifestado numerosas organizaciones en las afueras del edificio de YPF en Buenos Aires, el día que se firmó el acuerdo, mientras que en Vaca Muerta comunidades mapuches tomaron cuatro pozos en protesta. Desde la Confederación Mapuche de Neuquén nos cuentan la situación actual tras la firma del acuerdo. “Cambiar petróleo por vida humana no es algo que podemos admitir”, denuncian.
El área de Vaca Muerta, que ha sido pensada como zona de reserva de yacimientos petroleros y gasíferos, está a 100 kilómetros de la ciudad de Neuquén, a la vera del Río Neuquén y atravesada por dos lagos: el Mari Menuco y Los barreales. Se trata de una zona que se viene explotando hace más de 40 años y que está emplazada sobre el territorio de las comunidades mapuche Kaxipayiñ y Paynemil, que han denunciado sistemáticamente casos de contaminación y de altos índices de enfermedades oncológicas, el fuerte impacto en las economías regionales y en la ocupación territorial.
Luego de la firma del polémico convenio entre YPF, el Gobierno Nacional y la petrolera multinacional Chevron -condenada por la Justicia ecuatoriana por el derrame de 103 millones de litros de petróleo, que contaminaron ríos y alrededor de dos millones de hectáreas en las cuales estaban emplazadas comunidades indígenas-, se pretende avanzar en la explotación del yacimiento de Vaca Muerta mediante la cuestionada técnica de fractura hidráulica o fracking, prohibida en numerosos países por los daños ambientales que ha generado.
“La situación en Vaca Muerta es de una preocupación igual al momento previo al anuncio del convenio, porque se trata de un territorio amenazado con Chevron o sin Chevron. Hoy está trabajando YPF y múltiples contratistas en territorio mapuche, destrozando los campos de uso económico de la comunidad, sin ningún tipo de consulta previa ni participación de las comunidades”, señala Jorge Nahuel, representante de la Confederación Mapuche de Neuquén.
Nahuel señala que cuando se anunció la firma del convenio con Chevron, “la alarma fue más dramática, porque sabemos lo que implica esta multinacional criminal y lo que ha dejado a su paso en otras regiones. A partir de eso es que nos comenzamos a organizar y a plantear el alerta”.
El representante de la Confederación Mapuche, denuncia que se trata de un pacto “que se firmó totalmente a espaldas de la población, respondiendo a una necesidad preelectoral que tiene el gobierno y a negociados económicos, en donde el impacto mayor va a ser sobre el pueblo mapuche”.
En relación a la ocupación simbólica de los pozos petroleros, Nahuel explica: “La acción de parar cuatro pozos de perforación respondió a la decisión de generar un acto de resistencia pacífica en nuestro territorio y llamar la atención del mundo sobre algo que se está haciendo a nuestras espaldas que pone en riesgo de muerte la vida física y cultural del pueblo Mapuche”.
Además, agrega que la toma fue simbólica y por ese motivo ya fue levantada. “Ahora estamos revisando y analizando las medidas que vamos a realizar para no dejar ingresar a Chevron y no permitir que se aplique la fractura hidráulica en territorio comunitario. Nos parece que cambiar petróleo por vida humana no es algo que podemos admitir”, concluye.


VII. Día Internacional Anti Chevron, el miércoles 21 de mayo de 2014

El millonario negocio de Chevron

Facundo Gutiérrez Galeno(Al dorso)

El reciente acuerdo celebrado entre YPF y Chevron esconde un secreto millonario. La extracción no convencional de petróleo y gas dejará una ganancia 66.000 millones de dólares a la petrolera de Rockefeller, y la posibilidad de exportar 27.800 millones de dólares. Sólo se le exigirá una inversión de 8.535 millones a 35 años. 
Otro capítulo de entrega y sumisión al capital se escribe en las páginas de la historia oficial. El acuerdo arribado entre el Gobierno Nacional y el grupo Rockefeller ya tiene garantías jurídicas y económicas resguardadas en el impenetrable secreto que atesoran los robos imperialistas. Incumpliendo la obligación republicana de dar publicidad de los actos de gobiernos, el Poder Ejecutivo Nacional celebró con Chevron un acuerdo comercial secreto de inversión y explotación de los yacimientos de hidrocarburos de la cuenca neuquina, en las formaciones petrolíferas denominadas “Vaca Muerta”. 
La zona de explotación no convencional (“fracking”) comprende 395 km2, con una ganancia promedio estimada en 122.500 millones de dólares para YPF y Chevron. La concesión se extenderá hasta el año 2048, incumpliendo lo expresamente establecido en la Ley de Hidrocarburos 17.319, que sólo permite concesiones por 25 años. La inversión de YPF/Chevron en el área denominada eufemísticamente “General Mosconi” se estima en 16.500 millones de dólares a 35 años. El yacimiento reportará una rentabilidad bruta “mínima y presunta” de 742 % sobre lo invertido, con 61.300 millones de dólares al bolsillo de la norteamericana. 

Barril sin fondo 
En un reciente informe elaborado por Javier Llorens y Mario Cafiero, se estiman las ganancias presuntas que deparará la explotación del área “General Mosconi” dentro de la formación denominada “Vaca Muerta” de la cuenca petrolífera neuquina. De acuerdo a las cifras que brinda la propia YPF SA en su portal de internet, surge que la formación geológica “Vaca Muerta” cuenta con reservas de petróleo por 25.000 millones de barriles y 240 trillones de pies cúbicos de gas, desperdigados en una extensión de 12.450 kilómetros cuadrados. A precios internacionales, las reservas ascienden al valor de 4,3 billones de dólares, equivalentes a 10 veces el producto bruto interno nacional (PBI) y 352 millones de dólares por cada km2. 
La sociedad entre YPF y Chevron será en partes iguales. Chevron se comprometió a realizar una primera inversión de 1.200 millones de dólares en la explotación conjunta de 395 km2 en Vaca Muerta. Sin embargo, el decreto 1208 del Gobierno de Neuquén menciona que la inversión total en el área “Mosconi” trepará a 16.500 millones en sus 35 años de concesión. Chevron aportaría 8.253 millones. Considerando los datos brindados por la propia YPF, y estableciendo que cada km2 reporta un patrimonio hidrocarburífero valuado en 352 millones dólares, la reserva explotada por las asociadas escala a un valor cercano a los 139.000 millones de dólares (3). 
Si al valor de las reservas en el área “Gral. Mosconi” se le descuenta la inversión estimada por el Gobierno de Neuquén, se obtiene una ganancia esperada “mínima y presunta” de 122.500 millones de dólares. Es decir, Chevron se embolsará 61.245 millones de dólares correspondientes a su participación del 50 %. Ahora bien, los datos brindados difieren de lo informado por REUTERS. Según trascendidos periodísticos basados en cables de la prestigiosa agencia internacional, y a partir de información interna de YPF filtrada a la prensa, las ganancias esperadas por la petrolera del grupo Rockefeller pueden trepar a 315.000 millones de dólares. 
Los medios informativos mencionan que Vaca Muerta tiene 66.000 millones de barriles de petróleo y 700 trillones de pies cúbicos de gas, que la ubicarían entre las primeras reservas mundiales de extracción no convencional. A precios internacionales dichas reservas hidrocarburífera ascenderían a 12,11 billones de dólares, equivalente a 28 veces el PBI. Lo que daría unos 1.637 millones de dólares por Km2, y un valor total de petróleo y gas del área “Mosconi” de 647.000 millones de dólares (4). Si le restamos la inversión conjunta estimada para el área (16.500 millones), la ganancia trepa a los 630.183 millones de dólares, con un embolso de 315.000 millones de dólares por parte Chevron. Una rentabilidad de 38 veces el capital invertido. 

La vaca es ajena 
El 11 de julio de 2013 el Gobierno Nacional sanciona el decreto 929 (a la medida de Chevron) titulado con sarcasmo “Soberanía Hidrocarburífera”. Amparándose en las supuestas facultades otorgadas por la Ley Nº 26.741(5), especialmente en vista a lograr el autoabastecimiento, el Gobierno legisla por decreto la creación de un “Régimen de Promoción de Inversión para la explotación de hidrocarburos” convencional y no convencional para todos aquellos sujetos públicos y privados, nacionales o extranjeros, que quieran invertir más de 1.000 millones de dólares en la extracción de petróleo y gas en el país. 
El decreto establece sendos beneficios para aquellos sujetos “titulares de permisos de exploración y/o concesionarios de explotación de hidrocarburos y/o terceros asociados” (Chevron). Se les permite comerciar libremente en el mercado externo el 20 % del total de la producción de hidrocarburos líquidos y gaseosos, con una alícuota cero por ciento (0%) de derechos de exportación, y la libre disponibilidad del ciento por ciento (100%) de las divisas provenientes de la exportación, siempre que el proyecto de inversión hubiera implicado el ingreso de divisas a la plaza financiera argentina por al menos 1.000 millones de dólares en los primero 5 años. 
Para el caso que la producción de hidrocarburos no alcanzase a autoabastecer el mercado interno, y la misma se vuelque a cubrir las necesidades locales, se le permite a los sujetos inversores - a partir del 5° año de inversión - cobrar el 20 % de lo exportable a precios internacionales, con libre disponibilidad de divisas en la plaza financiera argentina aunque tuvieran que ser vendidos en el mercado interno. Estos beneficios son ampliamente superiores a lo ya existentes. Antes no se podía comerciar libremente en el mercado externo la producción de petróleo. Tampoco tenían la libre disponibilidad de divisas y debían tributar derechos de exportación. 

El decreto es claramente inconstitucional. Establece una política de promoción de inversiones en recursos estratégicos nacionales que debieran ser legislados por ley. Máxime la importancia económica, social y ambiental en juego para el pueblo argentino. A su vez, legisla sobre derechos de exportación a partir de una inconstitucional utilización de las facultades delegadas al Poder Ejecutivo. Modifica y agrega aspectos no previstos por la legislación de fondo en materia hidrocarburífera, especialmente crea una nueva figura jurídica inexistente hasta ahora como el “fracking” (la extracción no convencional de petróleo y gas). Se establece la subdivisión de las áreas de exploración y explotación convencional y las “no convencionales”. Se permite la entrega de áreas sin licitación pública. Se conceden plazos de concesiones por 35 años superiores a los delimitados por la Ley 17.319 (6). 

Las ganancias afuera 
Del informe elaborado por Javier Llorens y Mario Cafiero, y de lo establecido por el Decreto 929/2013, podemos inferir los grandes y millonarios beneficios que obtendrá el pulpo petrolero y contaminante de Chevron. Tomando como ciertas las cifras oficiales brindadas por YPF en su portal web, para el área “Gral. Mosconi” sometida a explotación conjunta entre YPF/Chevron se estima una explotación total de petróleo y gas valuada en 139.000 millones de dólares, con una ganancia de 122.500 millones. Si bien dicha ganancia debiera ser divida en partes iguales, no queda claro quién usará el cupo de exportación. La sociedad entre la privada YPF y la extranjera Chevron será conformada a partir de un joint venture. Por lo cual, el cupo de exportación lo tendrá la sociedad en su conjunto. Y ellas pueden exportar el 20% sin tener relevancia quién lo utilice. Es decir, Chevron podrá obtener el 20 % del cupo de exportación de toda la producción si YPF se lo permite. Así lo habilita específicamente el Decreto (7). Como si esto fuera poco, lo producido en las áreas queda a merced de los sujetos concesionarios quienes cuantifican la producción en boca de pozo a simple declaración jurada. 
Afinando las cuentas, y luego de la aclaración legal efectuada arriba, observamos que Chevron podría exportar 27.800 millones de dólares, el 20 % del total de producción de petróleo y gas (valuado en 139.000 millones), con libre disponibilidad de divisas y sin tener que pagar ningún derecho de exportación. Ahora si consideramos la valuación del área “Gral Mosconi” en Vaca Muerta, según el cable de la agencia REUTERS (a partir de información supuestamente filtrada de YPF), obtendremos los siguientes resultados: una producción total de petróleo y gas con valor a precios internacionales de 646.689 millones de dólares, con la posibilidad de exportar el 20 % valuado en 129.337 millones de dólares. Con una inversión estimada de 8.253 millones, Chervon obtendría la posibilidad de llevarse 15 veces lo invertido. El cuadro se agrava si se considera que el decreto 929/2013 sólo obliga a la petrolera a invertir en la plaza nacional tan sólo 1.000 millones de dólares del negocio. 

Galuccio, Schulemberger y Chevron 
Como afirmara el abogado y licenciado en Economía, especialista en petróleo y energía, Félix Herrero, Miguel Galuccio desembarcó en YPF bajo la sospecha de ser un agente de las petroleras norteamericanas. Miguel Galuccio, actual directivo YPF SA, fue CEO de la multinacional prestadora de servicios petroleros Schulemberger. En el informe Llorens/Cafiero se puede observar las vinculaciones accionarias entre Schulemberger y Chevron. No deja dudas que el actual directivo “nacional y popular” trabaja para el bienestar de sus empleadores. Del informe citado se desprende que la consultora y la petrolera comparten accionistas comunes con un valor total de 81.160 millones de dólares, que equivale al 73 % del valor accionario de los principales accionistas comunes de ambas compañías (8). 

En Schulemberger los accionistas comunes con Chevron totalizan un valor de 24.690 millones de dólares, representando el 70 % de los principales accionistas de Schulemberger, cuyo valor accionario trepa a los 35.299 millones de dólares. También muchos de los accionistas minoritarios de la empresa están vinculados con Chevron a partir de otras razones sociales. En el caso de Chevron, se observa que los accionistas comunes con Schulemberger totalizan un valor de 56.470 millones de dólares, el 74 % de los principales accionista de Chevron que suman 75.834 millones. Además, los principales clientes de la empresa multinacional de asesoramiento petrolero radicada en Inglaterra son los pulpos energéticos estadounidenses. 

El negocio de Chevron en la Argentina será fabuloso, siniestro y millonario. Las concesiones prebendarías otorgadas a la petrolera de Rockefeller se suman a las dádivas concedidas a la Barrick Gold bajo contaminación, represión y muerte; y el agronegocio cancerígeno y malformado de Monsanto y compañía. Chevron obtendrá una rentabilidad que va de 7 a 38 veces lo invertido, con la posibilidad de exportar libremente sin derechos de exportación sumas que oscilan entre los 27.800 y 129.337 millones de dólares. En el peor de los escenarios, una rentabilidad bruta del 742 % sobre lo invertido. Como contrapartida, el compromiso insignificante de invertir 8.253 millones de dólares en 35 años, y la obligación de ingresar 1.000 millones dólares al mercado local. 

Como corolario, el General Mosconi (9) dejó unas palabras a los criadores de vacas y cazadores de dólares: “Los grandes trust, particularmente la Standart Oil, de reputación funesta en su propio país, ponen en práctica en todas partes los mismos procedimientos para el acaparamiento y dominio de los yacimientos de petróleo. El oro de que disponen, y la falta de principios morales que los caracteriza, estimula las ambiciones malsanas, provoca la infidelidad y la traición -producida por el soborno- de funcionarios de todo orden y categoría; empleados subalternos de las reparticiones públicas que favorecen las gestiones administrativas de las compañías; abogados, a veces prestigiosos, del país en que operan, que las defienden, aún cuando contrarían los intereses de la Nación; ministros plenipotenciarios en Washington que se transforman en gerentes de filiales de la Standard Oil; políticos destacados que ambicionan altas posiciones públicas convertidos en procuradores de las poderosas organizaciones; magistrados que han juzgado en pleitos de las compañías se hacen sus defensores y perciben gruesos emolumentos (veremos señor juez que también sucede a la inversa); legisladores que se complotan para favorecer a las compañías petrolíferas; gobernantes que, súbitamente de enemigos acérrimos pasan a ser decididos defensores; ministros de Estado que traicionan a su patria no cumpliendo su deber y atentando contra el interés colectivo: son los inmorales y frecuentes episodios que incesantemente llegan a conocimiento público en México, Estados Unidos de Norte América, Colombia, ARGENTINA, etc. de la desesperada lucha que se libra en torno del extraordinario mineral."  

VI. Día Internacional Anti Chevron, el miércoles 21 de mayo de 2014

Alerta | U24+

Shale o fracking es la técnica de extracción no convencional de hidrocarburos que promociona YPF para el campo Vaca Muerta, en Neuquén. La petrolera estatal siempre ha rechazado las denuncias de que ese procedimiento es muy riesgoso para el medio ambiente, en un país con pésimos antecedentes en materia ambiental. Ahora ocurrió en USA, el país donde más se ejecuta esa técnica, el 1er. fallo judicial adverso, y cabe preguntarse cuáles serán las consecuencias.

El gráfico muestra cómo contamina el shale: que lo tengan presente los habitantes de Neuquén.
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). La fracturación hidráulica, fractura hidráulica o estimulación hidráulica1 (también conocida por el término en inglés fracking) es una técnica para posibilitar o aumentar la extracción de gas y petróleo del subsuelo. El procedimiento consiste en la perforación de un pozo vertical en el cual, una vez alcanzada la profundidad deseada, se inyecta a presión agua con arena y productos químicos con el objetivo de ampliar las fracturas existentes en el sustrato rocoso que encierra el gas o el petróleo y que son típicamente menores a 1 mm, favoreciendo así su salida hacia el exterior.

A causa del aumento del precio de los combustibles fósiles, estos métodos se multiplicaron, especialmente en USA, que gracias al fracking o shale logró convertirse en exportador de petróleo.

Sin embargo, los componentes inyectados generan polémica, pues se denuncia que incluyen sustancias tóxicas, alergénicas y cancerígenas, dejando el subsuelo en condiciones irrecuperables.

Debate

La crisis de Ucrania y la amenaza de cortes del suministro de gas por parte de Rusia, de donde procede 33% de todo el que se consume en Europa, han vuelto a poner sobre la mesa el fracking.

La controvertida técnica de extracción de hidrocarburos no convencionales que plantea dudas sobre su efecto en el medio ambiente fue reivindicada por David Cameron, el conservador 1er. ministro británico, afirmando que su país tiene “el deber” de explorar sus reservas de gas de esquisto.

Su Gobierno anunció hace unos meses que el 64% del subsuelo contiene gas extraíble mediante esta técnica. Mientras Reino Unido la abraza, otros socios europeos, como Francia, están frontalmente en contra.

El fracking divide de tal modo a los Estados miembros de la Unión Europea que la Comisión renunció en enero de 2014 a regularlo y se limitó a emitir unas recomendaciones tan poco concretas como estas: “Evaluar cuidadosamente el impacto medioambiental y los riesgos” o“comprobar la calidad del agua, aire y suelo antes de empezar las operaciones”.

Son generalidades que esconden la incapacidad de la Comisión para poner de acuerdo a Reino Unido y Polonia, defensores de la técnica, con Francia y Bulgaria, por ejemplo, donde está prohibida.


Cuando en noviembre de 2008 Lisa Parr empezó a padecer migrañas y vómitos no se imaginaba que la veintena de pozos para la extracción de gas que rodean su casa, en Decatur, Texas (EE UU), podían tener algo que ver con sus problemas de salud. Sarpullidos, hemorragias y fiebres se sumaron a la larga lista de síntomas que durante los siguientes dos años la forzaron a ingresar varias veces en el hospital. Su marido, Robert, y su hija, Emma, también enfermaron. En 2011 la familia Parr demandó a la petrolera Aruba Petroleum. El pasado 22 de abril, casualmente el Día de la Tierra, un tribunal condenó a la empresa a indemnizar con 2,9 millones de dólares (2,1 millones de euros) a la familia porque considera que sus dolencias están relacionadas con las operaciones de fracking de los pozos de Aruba.

Si los Parr llegarán a cobrar esa cantidad —el fallo puede recurrirse— o si la sentencia puede considerarse un precedente, aún está por ver. Lo que sí es cierto, y así lo han destacado los medios estadounidenses durante estos días, es que se trata de la primera indemnización millonaria por un caso de afectación a la salud relacionado con el fracking, la controvertida técnica de extracción de gas natural que genera innumerables dudas medioambientales. El fracking, o fracturación hidráulica, consiste en inyectar en el subsuelo agua a presión mezclada con arena y sustancias químicas para liberar el gas que se encuentra atrapado en la roca.

El caso es inusual no solo por el fallo y la cantidad, sino por el mero hecho de haber llegado a un tribunal. Generalmente las demandas por los efectos sobre el medio ambiente y la salud de esta técnica —que se ha extendido por Estados Unidos durante la presidencia de Obama con la promesa de aumentar la independencia energética del país— se han saldado con acuerdos extrajudiciales e indemnizaciones económicas que nunca salen a la luz. La de los Parr llegó a juicio y un jurado popular dio la razón a la familia por cinco votos a favor y uno en contra.

El veredicto contempla el pago del equivalente a 198.000 euros por pérdida de valor de la propiedad de los Parr, 180.000 por futuras consecuencias para su salud, otros 288.000 por daños psicológicos y 1,4 millones por los problemas médicos causados hasta ahora.David Matthews, uno de los abogados que ha representado a la familia, explicó a EL PAÍS que la empresa nunca propuso un acuerdo extrajudicial y accedió a que el caso fuera decidido por un jurado popular. “Estamos convencidos de que la empresa tiene que pagar por su responsabilidad y, a pesar de que un juicio puede resultar muy caro, siempre creímos que los Parr tenían razón y que no había otra opción más que acudir a los tribunales”, afirma.

La familia Parr alegó en su demanda que las operaciones de Aruba Petroleum en las inmediaciones de su vivienda contaminaron el ambiente haciendo enfermar a su familia y a su ganado y forzándoles a mudarse a otra localidad. Según la firma de abogados que les asesoró, la técnica de fracking implica el uso de centenares de componentes químicos, incluidos algunos cancerígenos, que no son eliminados una vez que entran en contacto con el terreno.

Aún hay pocos estudios que relacionen directamente las instalaciones que usan esta técnica de extracción de hidrocarburos con posibles perjuicios para la salud, explica el geoquímico e investigador del CSIC Xavier Querol. “El problema son los componentes químicos de la mezcla de líquido que se inyecta en el subsuelo. Muchos de ellos son tóxicos”, señala. “Las empresas no desvelan qué sustancias emplean. Si se trata de hidrocarburos aromáticos como el benceno, que es cancerígeno, obviamente supone un peligro”, añade.

Precisamente, un estudio publicado en 2012 en la revista Science of the Total Environment encontró altas emisiones de contaminantes como el benceno. Según otro artículo publicado en diciembre pasado en la revista Endocrinology, entre el cóctel de sustancias que se emplean hay 12 consideradas disruptores endocrinos, es decir, alteradores del equilibrio hormonal que se relacionan con infertilidad y cáncer, entre otros problemas de salud. Los investigadores de la Universidad de Missouri (EE UU) tomaron muestras de agua en una zona con gran densidad de pozos y las compararon con las de áreas menos explotadas. Descubrieron que la actividad estrogénica, antiestrogénica, androgénica... era muy superior en la zona con muchos pozos de fracking.

El examen de toxicología al que se sometió la familia Parr encontró más de una veintena de químicos en su sangre, según los abogados de la familia. En el caso de sus vecinos, un especialista en contaminación ambiental detectó presencia de hidrocarburos como benceno, tolueno, etilbenceno y xileno.

Hasta ahora, la mayoría de las demandas se ha centrado en los daños materiales por deterioro del entorno, y no en los perjuicios a la salud. La empresa Aruba Petroleum mantuvo durante el juicio que sus operaciones cumplen con la regulación vigente y que no se le puede relacionar directamente con los síntomas padecidos por esta familia. “Esto indica que sigue siendo una corporación que no quiere asumir la responsabilidad de los daños causados”, asegura el abogado de los Parr. Según datos citados por The Wall Street Journal, más de 15 millones de estadounidenses viven a una distancia inferior a un kilómetro y medio de un pozo de extracción. La resolución de la demanda de los Parr puede abrir paso a nuevas reclamaciones similares y convertirse además en un argumento a favor de los que rechazan esta práctica. Sin embargo, fuentes jurídicas citadas por la cadena CNN afirman que es poco probable que un fallo así vuelva a repetirse, e incluso que la familia podría perder la apelación.

Varias autoridades han solicitado a la Administración Obama que elabore nuevas regulaciones que ajusten las actividades de estas empresas a estándares de calidad que tengan en cuenta los efectos detectados hasta ahora. El presidente del Fondo para la Defensa Medioambiental, Fred Krupp, planteaba el pasado fin de semana en la revista Foreign Affairs la creación de un marco legal que reduzca los riesgos mientras protege los beneficios económicos de esta industria.


La asociación que representa a las empresas del fracking en España, Shale Gas España, recuerda que la legislación medioambiental en Europa es mucho más estricta que en Estados Unidos y que garantiza la protección del medio ambiente y el control de los posibles tóxicos. En EE UU, el fracking se ha beneficiado de varias lagunas en las leyes, como explica Scott A. Elias, profesor de Ciencia Cuaternaria de la University of London en la revista Earth and Environmental Science. El fracking es la excepción en dos importantes leyes federales (la de agua potable y la de agua limpia) al permitir la inyección de productos químicos tóxicos en los pozos y la falta de tratamiento del agua sobrante que se almacena. Además, las empresas, según recuerda Elias, no están obligadas a revelar el cóctel de sustancias que usan, por considerarse secreto industrial.
Fuente:
http://www.urgente24.com/

V. Día Internacional Anti Chevron, el miércoles 21 de mayo de 2014

Fracking: extractivismo energético

30-07-2013

La oficialización del acuerdo de YPF y Chevron es una noticia relevante, en tanto se ponga en perspectiva como la punta de lanza para la nueva política extractivista del gobierno en el sector energético. Si seguimos exprimiendo la vaca moribunda de la cuenca petrolera, simplemente estiramos el desenlace de la crisis energética, sumando impactos sociales y ambientales. Las cuentas que hace el gobierno nacional. La similitud entre mega-minería e hidrocarburo no convencional. El avance de la frontera petrolera y la acumulación por desposesión. 

INFORME ESPECIAL
Por Eduardo Soler

Exprimiendo la vaca muerta del petróleo.

-Tenemos una inquietud... Que "Vaca Muerta" pase a llamarse "Manantiales Andinos", una denominación que tenga que ver con lo positivo...
-O "Vaca Viva".... Así todos se dan cuenta que estaba muerta porque no la explotaban y ahora está viva porque le sacamos leche, le sacamos petróleo.
El diálogo entre el gobernador de Neuquén, Jorge Sapag y la Presidente de la Nación, Cristina Fernández, puede ser una muestra de realismo mágico, o más bien del pensamiento mágico-moderno que no percibe los límites de la dominación sobre la naturaleza. El gesto de la resignificación presidencial visualiza el deseo de seguir ordeñando (extrayendo) hasta la última gota de una vaca muerta como las reservas petroleras, a nivel mundial y nacional. Pero esta ambición por el petróleo que queda en el orejón del tarro, esta vez nos coloca en mayor riesgo para otro bien más necesario para la vida: el agua.

Es cierto que las sociedades modernas son energívoras, en un sentido preciso. Y aunque no podemos incorporar aquí las críticas hacia este modelo civilizatorio, que desde los cincuenta conocemos como el Desarrollo, observemos que una sociedad asentada en el crecimiento de los factores de producción, incluida la energía, más pronto o más tarde chocará con las limitaciones propias del Planeta. Como e otra forma lo demuestra el cambio climático por el abuso del combustible fósil. Allí es donde el dilema toca puntos críticos, porque se trata de un modelo económico en términos amplios, de una insustentabilidad preocupante.

La explotación del "petróleo no convencional" no es más que exprimir la última gota de la vaca muerta de la industria petrolera. Por ello, aunque la técnica de la fractura hidráulica (el fracking) se conocía desde hace décadas, se perfeccionó en los últimos tiempos porque se volvió rentable, solamente frente al "peak oil", es decir, hemos alcanzado el pico del petróleo disponible en forma barata. Desde este punto de vista, aún desde el pensamiento económico ortodoxo estamos frente a un rendimiento decreciente en términos sociales; aunque las rentas corporativas no lo perciban.

Por ello, no se comprende la militancia del investigador Víctor Bronstein sobre el acuerdo entre YPF y Chevron, a menos que no sea un pensamiento instrumental de la coyuntura, más o menos extendida en las décadas. Ya que si sabemos que "el petróleo es un subsidio de la naturaleza" entonces el fracking es la aceleración de su uso (un extractivismo), que no hace más que subsidiar el pensamiento economicista de que este modo patrón de producción y consumo es sustentable. Por el contrario, el costo social y ambiental de esta técnica evidencia la irracionalidad de la razón económica.

Argentina Potencia... 

El dato de que nuestro país posee reservas que la colocan en el "podio" mundial nos acerca a lo que investigadores críticos de la ecología política han llamado la "maldición de la abundancia" en materia de "recursos naturales". Contamos con la experiencia de la cuenca petrolera de Oriente Medio para preocuparnos más que alegrarnos con las noticias. Mucho más, cuando el Observatorio Petrolero Sur (OPSur) nos informa que la promoción de los hidrocarburos es también una estrategia de la Casa Blanca en su política de Seguridad Energética, como modo de diversificar sus posibles fuentes de abastecimiento.

No por nada el anuncio que Argentina sería una potencia petrolera no convencional se sustenta en un informe preparado por Estados Unidos. Un
artículo de Juan Carlos Villalonga  de Los Verdes precisa que en junio el Departamento de Energía del país del Norte publicó un nuevo informe: "La anterior versión, publicada hace dos años, había generado ya un enorme revuelo local porque colocaba a la Argentina entre las principales reservas a nivel mundial. La información más actualizada ubica ahora a la Argentina en el cuarto lugar en materia de petróleo no convencional (shale oil) y segunda en gas no convencional (shale gas)".

En tal sentido, que la empresa emblema para dar el punto de partida en Vaca Muerta sea Chevron va en el mismo sentido del interrogante extractivista. Asimismo, se trata de una señal de confirmación para el Mercado global, en la que vuelven a interesarse empresas con prontuarios como Exxon y Shell. Como hemos explicado en detalle, 
nada de esto fue un error, la estrategia fue planeada el año pasado. La estatización parcial de YPF tenía como objetivo que pueda cotizar en la Bolsa de Nueva York. Asimismo, la Ley prevé la alianza con corporaciones para explotar el hidrocarburo no convencional, con el objetivo explícito de "obtener saldos exportables" que conviertan al recurso estratégico en una commodity. Esto es extractivismo.

Por eso los grandes números apuntan primero al auto-abastecimiento, pero los intereses avanzan hacia la obtención de divisas. Lo dice el propio Plan Estratégico de YPF 2013-2017, el objetivo es convertir a Argentina en un "exportador neto de energía". Villalonga hace cálculos: "en materia de gas existirían recursos no convencionales que representan más de 60 veces las actuales reservas de gas, unas 500 veces el consumo anual, y en petróleo, superan en 10 veces las actuales reservas, unas 130 veces el consumo anual de crudo". Las cifras parecen acompañar las ambiciones, aunque se trata de números a mediano plazo, que no pueden resolver la demanda inmediata.

Este sueño de Argentina Potencia en materia económica podría desinflarse con dos factores relevantes. Primero, la propia incertidumbre sobre la dimensión de las reservas, ya que según la propia YPF sólo el 20 por ciento de la cartera está en reservas comprobadas. Segundo, lo que OPSur plantea como el "bajo retorno energético" de los no convencionales. Esto significa que para la "producción" de energía se necesita como insumo... Energía. "Se estima que ese gas [no convencional] tiene una tasa de retorno energética de entre 2 y 5, mientras que en el petróleo convencional es de alrededor de 15. En el caso de la energía eólica, es 18. Estamos yendo en la dirección equivocada", sostiene Villalonga. 

Las dos fronteras petroleras.

La lectura de la crisis energética en Argentina nunca fue explicitada por el gobierno, pero ello no significa que no haya políticas sobre este tema. Como ya hemos caracterizado, el interés renovado por las Islas Malvinas se dio en el contexto mundial del peak oil, por lo cual en todo el planeta la frontera petrolera está avanzando hacia el océano. Se trata de la "explotación off-shore", es decir, en la plataforma submarína. Es por ello más costosa y riesgosa, como demostró el derrame que ocasionó la British Petroleum en el Golfo de México. Brasil está avanzando en este sentido, también quiere hacerlo Argentina.

Sin embargo, hay otra frontera -más invisible- que avanza en el subsuelo a partir de la revalorización de las cuencas de petróleo no convencional. Más bien, en el caso de Neuquén se trata de la roca madre misma del yacimiento. Pero también hay proyectos en otras regiones del país, que no tienen tradición petrolera como en la provincia de Entre Ríos, donde por ello avanzan ordenanzas que prohiben el fracking. Es en el caso del fracking donde reafirmamos la gran similitud entre esta explotación del "shale" (hidrocarburo no convencional) con la mega-minería. La diferencia puede darse en la necesidad de cada recurso: los minerales y la energía. No obstante, en este caso reconocemos los siguientes puntos de coincidencia:

-Recurso de menor calidad. Debido a la extracción acelerada de las últimas décadas, en los dos casos queda el recurso muy diseminado en gran cantidad de material rocoso.
-Tecnología invasiva, más contaminante. Por lo anterior, es necesario aplicar técnicas agresivas, que utilizan químicos agregados peligrosos, con mayor riesgo de contaminación.
-Abuso del agua (y de energía). Esta técnica necesita también una gran cantidad de agua del territorio, donde se diluyen los químicos para poder extraer el recurso escaso.
-Participación del capital trasnacional. Este nuevo tipo de explotaciones son más costosas, por lo cual se suele "necesitar" la participación de grandes corporaciones extranjeras
-Vocación de divisas. Esto último está asociado con la transferencia de recursos, sea "físicos" como monetarios, que hacen del recurso una "commodity" o el "cash".
Según consigna el OPSur, el "fracking" o la fractura hidráulica consiste en perforar un pozo hasta llegar a la formación geológica donde se inyecta un cóctel de agua con químicos de amplio rango. En el caso del agua, el propio gobierno de Neuquén señala que en las perforaciones desde 2012 hasta 2017 se utilizarán 50 mil millones de litros de agua. Si bien en esta provincia existe buena disponibilidad de agua en la zona sur, en el territorio norte existe más bien un ecosistema semi-árido. Respecto a los químicos, escudados en el "secreto empresarial" no se sabe con certidumbre que se coloca en los suelos.

En la columna "Es el extractivismo, estúpido", el abogado ambientalista Enrique Viale (actual candidato de Nueva Izquierda) puntualiza: "La técnica experimental de fractura hidráulica para la explotación de hidrocarburos no convencionales (fracking) es una de las caras extremas de este extractivismo que corre todo el tiempo sus fronteras, consolidando además una matriz energética basada en los hidrocarburos, postergando indefinidamente el desarrollo de energías alternativas y compatibles con los ciclos de la naturaleza". De eso se trata, centralmente, por ello la política petrolera es hoy un punto estratégico.

Acumulación por desposesión

Al costo económico mencionado debe agregarse el costo social y ambiental. En realidad, debemos entender la creación de zonas sacrificables al altar del Desarrollo, que ya se da con el petróleo convencional. El caso de la explotación de Texaco-Chevron en el Amazonas ecuatoriano es evidente. El discurso empresaríal decía "llevar civilización donde no existe", una burda excusa para extraer de allí la energía que se utiliza en otro lado, dejando en el territorio contaminación. Una forma simplificada de decir que se destruyen los medios de vida tradicionales (ancestrales) de los pueblos originarios. Por eso el término preciso (difundido por David Harvey) es la "acumulación por desposesión".

El periodista Darío Aranda narró un caso testigo en su nota "La maldición petrolera", publicada en Revista Mu. Se trata de Loma La Lata, el mayor yacimiento de gas de Argentina (30 mil hectáreas), cuya producción comenzó en 1977 por YPF. De allí "nacen gasoductos que alimentan de gas a Neuquén, La Pampa, Córdoba, Mendoza, San Juan, Santa Fe y Buenos Aires". Para hacer ello, avanzaron sobre territorios de la comunidad mapuche Kaxipayiñ. Como consecuencia, un informe del laboratorio alemán Umweltschutz Nord confirmó “la contaminación del principal acuífero utilizado como bebida humana, para irrigar sus huertas y frutales y para dar de beber a los animales de cría”.
La nota incluye un testimonio clave del diálogo entre la comunidad mapuche y las autoridades de YPF. El inan logko, José Cruz Cherqui, recuerda que el CEO de la empresa Miguel Galuccio "nos dijo que teníamos que entender que era necesario el gas, ‘que hay gente que lo necesita para calentarse’. Le dijimos que nosotros necesitamos vivir”. La situación parece desesperante, una paradoja. Sin embargo, en la sentencia petrolera se deja incuestionable al actual modelo económico. En este ejemplo, entonces, se observa con claridad como el sacrificio de un territorio se hace en el altar del "desarrollo" de otro. Eso le dio a entender la Presidente a los pueblos originarios, en mayo de 2010.

Como ya discutimos, el discurso "energía para seguir creciendo" y para combatir la pobreza es una perspectiva, que no puede pensarse como la única solución. En tal sentido, la energía para el crecimiento también es la gran cantidad de energía que necesita una mega-minera. Por ello, en vez de pensar en "producir" más petróleo, incluso antes de invertir en energías renovables limpias, se trata de discutir la reducción del consumo. Por ello, en el mismo sentido, luchar contra Chevron también se debe establecer en el día a día. Si la excusa principal para extraer la energía de Vaca Muerta es enviarlo a las grandes ciudades, entonces estamos implicados más allá de la denuncia del convenio con una corporación extranjera. 

La crítica simplista (que dirá que esta nota está escrita en una computadora, utilizando energía del petróleo) es factible en tanto se terminen de aceptar estos argumentos. Como demuestra el cambio climático, la característica planetaria de la crisis ambiental hace imposible una alternativa que no transforme el actual sistema económico extendido por la globalización. La imagen de una persona que se escapa a una isla desierta "alejada de la civlización" ya no es posible, a riesgo de que la propia pequeña isla termine sumergida (como nos dice Ülrich Beck) por el propio éxito de la modernización. Desde este punto de vista, la discusión del fracking debe ser sobre la economía convencional.

Los límites de la "vaca sagrada" (del periodismo).
Este domingo el programa "Periodismo Para Todos" (haciendo uso del presupuesto de un medio masivo) dio más visibilidad al pasado oscuro (color petróleo derramado) de Chevron con un informe filmado en Ecuador.

Sin embargo, los límites del enfoque periodístico de Lanata llegaron al final, cuando expresó que la explotación petrolera en Vaca Muerta "se puede hacer bien", acotando las críticas a Chevron. También en su anterior columna en Clarín argumentaba su oposición al acuerdo porque se trata de un gobierno desde ya poco serio, que hizo un acuerdo con una corporación responsable de contaminar el Amazonas, remarcando que se necesita "ser confiable para el [buen] inversor extranjero". 

Por supuesto, en ningún momento habló de qué se trata el "fracking" (o fractura hidráulica). Incluso desde Neuquén avisaban que recortaron esa parte del testimonio de las comunidades afectadas. En el fondo de la fractura expuesta parecen anidar convergencia de intereses.

Nada de esto fue un error (julio de 2013)

Fuente: http://www.comambiental.com.ar/2013/07/fracking-extractivismo-energetico.html