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24 de junio de 2019

La contradicción de la política populista con la popular

“Lo populista remite a un nivel de polarización social controlada, mientras que lo popular tiende a llevarla a su punto máximo”22 de mayo de 2019

  
Por Miguel Mazzeo
Miguel Mazzeo es un reconocido pensador de izquierda comprometido con las causas populares. Profesor universitario, autor de varios libros como el reciente “Marx Populi”, su vasta obra es una herramienta fundamental para la praxis militante y el pensamiento crítico. En esta entrevista, aborda la contradicción entre la política populista y la popular, como se expresa esta tensión en las organizaciones populares, el uso del concepto marxista de bonapartismo y la figura del líder carismático con sus rasgos positivos y negativos.
Entrevista de David Pike.
Para pensar el tema del “Populismo”, como nos convoca este nuevo número temático de Grandes Alamedas, pensé en entrevistarte conociendo tu abordaje sobre la contradicción entre la política populista y la política popular.
El concepto de populismo tiene una historia muy larga, por ejemplo, en los años 60’ y 70’ fue un término que tomaron las Ciencias Sociales. A partir de ahí fue tematizado y desarrollado, sobre todo para caracterizar ciertos procesos sociales y políticos latinoamericanos. La izquierda en esos años, también, utilizaba el término populista, asignándole un sentido similar al de las ciencias sociales, u otros sentidos usualmente críticos. Desde las definiciones más académicas, el concepto de populismo se refiere a los efectos superestructurales del desarrollo industrial tardío, de los procesos de modernización inconclusos, de la integración política de las masas rurales. También está relacionado a un tipo de discurso sobre la relación entre los intelectuales y el pueblo o sobre la constitución de sujetos políticos desde el Estado. Más recientemente aparece asociado al plano de la eficacia política de lo simbólico y a las estrategias de articulación política desde lo discursivo, concretamente: la conformación de frentes sociales y políticos.
Cuando veo que, desde diferentes posiciones, se invoca el concepto de populismo, me viene a la mente el uso que hace John William Cooke sobre el mismo en sus trabajos. Lo usaba con una connotación muy particular, contraponía lo populista a lo popular. Lo populista era una especie de “malversación” de lo popular, una tergiversación; era lo falsamente popular, lo que parecía popular, pero que en lo esencial no lo era, o lo era sólo en sentido muy superficial, retórico, culturalista. El populismo remitía a los frentes y a las políticas policlasistas, un frente social donde la burguesía jugaba un rol de dirección y donde las clases subalternas se sumaban a ese frente ocupando roles secundarios. Él criticaba el populismo en ese sentido, como la expresión de una política que aspiraba a la construcción de hegemonía, pero la de un sector de las clases dominantes, donde algunos sectores del Estado y la pequeña burguesía jugaban roles fundamentales. El populismo remitía a una estrategia de ampliación de la base hegemónica de las clases dominantes impulsado por un sector de la burguesía.
Entonces, si lo populista remite a un nivel de polarización social acotado, controlado, manipulado desde arriba; la política popular es aquella que tiende a llevar al punto máximo esa polarización. En los dos casos hay situaciones de polarización, pero una cosa es la gestión vertical de la polarización en función de los intereses de una fracción de la clase dominante, y otra cosa es la gestión de esa polarización en sentido radical, revolucionario. Si lo populista remite a una articulación interclasista, es decir, una articulación entre clases sociales con intereses antagónicos, entre sectores de la clase dominante y sectores de las clases populares; lo popular remite a una articulación interclasista, es decir, una articulación al interior de la propia clase subalterna. Si lo populista remite a una estrategia donde se buscan atemperar las contradicciones sociales; lo popular busca profundizar esas contradicciones de clase. Me parece que ese esquema tiene cierta vigencia, hoy más que nunca.
Vos rescatas una crítica de Cooke del pragmatismo de lo populista, algo que hoy día algunas corrientes reivindican como una característica valorable.
Hay algo que empioja toda esta discusión, y es el uso del concepto de populismo que hace la derecha más reaccionaria. Para tomar una figura representativa de esta posición podríamos pensar en el escritor Mario Vargas Llosa que, en sus intervenciones políticas, cada dos palabras, dice populismo como quien nombra al demonio. O la actual coalición de gobierno en la Argentina que también utiliza mucho el término, inspirada en Vargas Llosa. Esta derecha no puede distinguir lo popular de lo populista. Para ella el populismo remite al gasto público, a la intervención del Estado en la economía, a la regulación económica, a cualquier práctica que vaya en contramano del mercado, cualquier lógica no mercantil y ese es el problema que tenemos para usar ese concepto. Al utilizarlo corrés el riesgo de que se lo decodifique en la clave del sentido común imperante, y que te coloquen de ese bando.
Por otra parte existe una apropiación y una reformulación del concepto de populismo en clave positiva. Esto es, existe una fundamentación teórica del populismo. Pero también se recurre a él como reacción al discurso de la derecha, una especie de inversión simbólica. Yo creo que es un concepto que puede ser utilizado pero con muchas aclaraciones. A pesar de su polisemia, de su ambigüedad, puede servir para caracterizar ciertas prácticas. Por ejemplo, un componente del populismo es la tendencia a desideologizar el discurso político, especialmente el de la clase trabajadora, por eso entronca con las lógicas burocráticas. El populismo también remite al pragmatismo político en sentido tradicional, al ejercicio del poder sin demasiados compromisos ideológicos, digo “en sentido tradicional”, porque también existe un pragmatismo revolucionario que no es ideológicamente flexible. Cuando un gobierno de derecha es pragmático por una cuestión de supervivencia o de racionalidad política básica, se lo tilda de populista o se dice que toma medidas políticas populistas. Sigue siendo un concepto sinuoso.
En tu último libro, distinguís entre aplicar el marxismo o usarlo. Algunas corrientes de izquierda aplican el concepto de Bonapartismo, ya sea para explicar procesos como el peronismo o procesos actuales como el bolivariano ¿Qué uso consideras que hay que darle a este concepto de Marx?
El problema es similar al del concepto de populismo, porque se trata de conceptos que se utilizan para designar realidades tan complejas y tan diversas que cuando observas sus particularidades notás que son muy diferentes entre sí y que el concepto ni se les arrima un poco. Entonces pretender explicar procesos disimiles a partir de una categoría universalizada, flexible, multiuso, no es lo mejor. A veces el concepto no le llega ni a los talones a la realidad.
De todos modos, como concepto general, me parece que sigue siendo válido. Lo utilizaría más en el sentido que le da Gramsci y no tanto en el de Trotsky. Tampoco en el sentido de Marx, quien consideraba al bonapartismo como un límite para la democracia. Recordemos que Marx consideraba bonapartista a Bolívar, y lo defenestraba. El sentido gramsciano es mucho más rico, es menos rígido, introduce otras variantes. Diferencia entre un bonapartismo positivo y uno negativo; uno que puede ser la señal del avance de un proceso popular y otro que sólo es signo de su retraso; uno que se puede asociar a procesos de revolución pasiva y otro que es abiertamente reaccionario; uno que puede contribuir directa o indirectamente a las experiencias autoconstitutivas del pueblo y otro que es simple política de control y de manipulación.
Pareciera que todo se reduce a una conciliación de clases
Sí, todo se reduce a una conciliación de clases y a un conjunto de reformas implementadas desde arriba, desde el aparato del Estado. Pero también a la lucha de clases. Porque esos procesos pueden dar cuenta de situaciones históricas completamente diferentes, pueden ser el saldo de una historia de lucha social o pueden ser concesiones hechas por una elite lúcida y gatopardista, lo que nos coloca frente a situaciones completamente diferentes.
Luego, sabemos que existen procesos históricos donde el bonapartismo puede radicalizarse y otros donde se congela y no le queda otra alternativa que retroceder. No es una diferencia menor. Un bonapartismo que permite radicalizar un proceso popular, suena inviable; un bonapartismo que convoca, por ejemplo, a crear un “socialismo comunal” o un “socialismo desde abajo”, es un bonapartismo bastante extraño. Pero sucedió. Ahí te das cuenta que el concepto falla. No está mal usarlo, son conceptos, instrumentos de análisis, que hay que usar con mucho cuidado, sin sobrestimar sus capacidades explicativas.
Pasa lo mismo con el populismo. Hay una zona gris donde se confunde lo popular con lo  populista. También hay una zona imprecisa donde lo populista, en determinadas condiciones, en ciertos contextos de la lucha de clases, puede abrir posibilidades a lo popular. Porque a veces, lo populista cierra la posibilidad de una política popular, pero otras veces no hace más que generar condiciones para desarrollarla. Pero esto último depende de la presencia de sujetos impugnadores, rebeldes, críticos y, sobre todo, de proyectos alternativos. Me parece que es algo fundamental partir de la lucha de clases a la hora de pensar la díada populismo/popular y el concepto de bonapartismo.
Dentro de lo que es la praxis militante, se puede observar esta misma tensión. ¿Existen formas de construcción populista y otras de construcción popular?
Totalmente, según el momento histórico tienden a consolidarse unas sobre otras. En los últimos tiempos, los espacios territoriales donde se organiza el precariado u otros sectores de la clase trabajadora en sentido extenso, han sido ganados por las lógicas corporativas y estas tienden a ser asimiladas por las políticas populistas, políticas de integración subordinada al Estado, políticas que anulan las iniciativas autónomas. El populismo despolitiza los espacios autónomos y los repolitiza en clave corporativa y estatal. Esa tensión entre lo corporativo/estatal y lo político/autónomo, está presente en todas las organizaciones populares y, si las lógicas corporativas se consolidan, es muy probable que esos espacios terminen cooptados o ganados para una política populista. La lógica corporativa implica una regulación y una limitación de la lucha de clases.
Hay una política de corto plazo, una construcción sin objetivos estratégicos.
Bueno, el corporativismo es cortoplacista, prioriza el movimiento por sobre los objetivos finales. De hecho, existe una posición que tiende a negar que los espacios de base, las clases subalternas mismas, puedan tener objetivos finales. Esta posición considera que esos objetivos sólo pueden ser propuestos una elite política. Entonces: corporativismo, politización estatal, ideologías muy livianas, son todos elementos afines a una política populista. Porque el populismo requiere cierto grado de indefinición ideológica, es una política de articulación de una diversidad enorme y para lograrla es necesario mantener un discurso ambiguo que apela a generalidades.
¿Cómo es, en contraposición, la política popular?
La política popular tiene más precisión ideológica (pero sin caer en ideologicismos), asume principios de autonomía y auto-constitución del sujeto popular, se plantea horizontes, objetivos finales. Aspira a la buena vida para el pueblo y no a la mera vida. Una política popular necesariamente tiene que ser anticapitalista, antimperialista y antipatriarcal. Hay formulaciones populistas que invocan cierto antiimperialismo, muy vago, de patas cortas; algunas hasta invocan cierto anticapitalismo, en este caso meramente discursivo; lo mismo en relación a la posición antipatriarcal. Sabemos que el feminismo popular es incompatible con el capital financiero, con el capitalismo en general, con un sistema basado en la reproducción del valor y no en la reproducción de la vida.
Pero ahí está el problema, en esa zona gris entre lo populista y lo popular, porque también el populismo invoca valores positivos, parte de núcleos de buen sentido, pero el tema es cuan consecuente puede ser el populismo con lo que invoca. Hay una larga lista de limitaciones históricas de los populismos, los del siglo XX y los del siglo XXI. En los 80’ se hablaba de la crisis del Estado de compromiso populista y hoy se habla de la crisis de los progresismos latinoamericanos. Pero cuando falta proyecto alternativo, cuando no existe una voluntad revolucionaria (que no es lo mismo que voluntarismo), cuando para colmo de males tenés en el gobierno a la derecha neoliberal o filofascista, las opciones políticas de “centro nacional”, “liberal nacionales”, “nacional-populares” en clave policlasista, o populistas, aumentan su capacidad de seducción. En las actuales condiciones, la derecha realza los costados más racionales y piadosos de la política populista.
Ahí la formación política es clave.
Sí, la formación política es un elemento clave. Está el riesgo de caer en ciertas pedagogías negras, típicas de la izquierda o de confundir la política con un ejercicio pedagógico. Me parece que la formación política no pasa por iluminar a una clase que carece de luces, esa es una idea muy elitista y está presente en algunas organizaciones cuando encaran la tarea de formación. Me parece que el objetivo central de cualquier instancia de formación política debería estar orientado a romper con la escisión entre dirigentes y dirigidos y generar una identidad propia de las clases subalternas, una conciencia orientada a su autoconstitución como fuerza social. La formación debería ser el complemento en un proceso de subjetivación cuya instancia fundamental es la lucha social y la auto-organización. Una formación de estas características aportaría a una política popular y chocaría con una política populista. En el populismo siempre aparece una elite que habla en nombre del pueblo, que actúa en nombre de él, en cambio, en una política popular, no hay intérpretes.
Una característica propia del populismo y de los procesos populares es la figura del líder.
En esa lógica de articulación de lo diverso, la figura del líder que sintetiza contradicciones es clave, por lo general los populismos van de la mano de liderazgos fuertes. De hecho, hay ciertas definiciones muy pobres del populismo que giran en torno a la figura del líder, si hay líder carismático entonces hay populismo, afirman.
Esos liderazgos, si son de verdad populares, tienen su ventaja y su desventaja. Acuerdo con aquellas visiones que consideran que los procesos de cambios transformadores no deberían tener un líder como figura central, es preferible procesos sostenidos en liderazgos colectivos. Ahora, eso es una definición estrictamente ideal. En Nuestra América abundan los ejemplos de procesos históricos, procesos de avance popular, que han estado encabezados por figuras muy potentes, por liderazgos carismáticos. Y muchas veces esos liderazgos hicieron avanzar procesos que, de otro modo, jamás hubiesen dado pasos importantes. El caso de Chávez es muy claro, su liderazgo fue muy por delante de la situación de las organizaciones populares y los movimientos sociales en Venezuela; una sociedad desmovilizada, muy despolitizada, en la cual el liderazgo de Chávez era absolutamente vanguardista. Hoy, el grado de movilización y politización del pueblo venezolano es el principal reaseguro contra la avanzada imperialista. Cuando te encontrás con un liderazgo así, te tracciona como una locomotora, y te resuelve un montón de contradicciones; grupos que de ningún modo se juntarían, lo hacen porque existen estos liderazgos. Si esos liderazgos ocurren y no los ves, si no los reconoces como positivos, terminás siendo un necio.
Ahora bien, otra cosa es pensar una construcción política apostando a generar esos liderazgos como prerrequisito indispensable para una política radical, transformadora. Estos liderazgos carismáticos que hacen avanzar los procesos en un sentido revolucionario son, como decía el intelectual boliviano Rene Zavaleta, “azares favorables”. Él lo decía en referencia al General Torres, un militar formado en la línea contrainsurgente, pero que toma el poder el Bolivia y, a contramano de su formación y su historia, aplica políticas populares y radicales. Una especie de rayo en un día soleado. Chávez es el fruto de un proceso histórico desde ya, pero también es un “azar favorable”. Esos liderazgos no se dan todo el tiempo, hay que ser muy lúcidos para verlos cuando emergen y para apoyarlos, pero no hay que ser tan ingenuos de creer que pueden ser creados artificialmente, a través de una praxis política puntual orientada en generarlos.
A la vez, está la debilidad de la finitud de la vida de ese líder popular que en muchos casos determina el fin del proceso político…

Ese es el otro problema, el primero es la imposibilidad de crearlos y el segundo es esto que vos decís, la finitud por motivos estrictamente biológicos o por otros motivos. Si un proceso histórico de transformación, un proceso político popular descansa solamente en la figura del líder estamos en un gran problema.
Y hay otro problema, derivado de este y es que, en general, esos liderazgos anulan el proceso de generación de otros liderazgos, especialmente de liderazgos intermedios. Por lo tanto, de este modo, los procesos políticos populares corren el riesgo de gestar mediaciones mediocres, burocráticas, sin iniciativa. Yo creo que este problema lo llega a percibir Chávez en una dimensión verdaderamente trágica. Su discurso, en relación al tema del liderazgo, tiene un giro muy interesante cuando sabe que está enfermo, cuando sabe que era muy difícil en ese momento generar liderazgos múltiples que remplacen su liderazgo tan excepcional. De todas maneras, una política popular, de izquierda y revolucionaria tiene que apostar por multiplicar los liderazgos, nunca a condensarlos en una figura y a la vez, tiene que ser lo suficientemente lúcida para reconocer la potencialidad de estas figuras en el caso de que aparezcan, y no defenestrarlas con argumentos liberales.
También aparece esto en las organizaciones populares, la figura del líder está muy presente y muchas veces, por más prácticas democráticas que se tenga esto no desaparece. Parece ser hasta un problema cultural.

Hay un problema grave con el que la militancia popular tiene que lidiar: la propia situación de la base social retroalimenta los roles dirigistas (y no me refiero a los roles necesarios e indeclinables de la dirección). De ese tipo de liderazgos dirigistas estamos hablando. Insisto en que lo fundamental es reproducir los liderazgos en el seno del pueblo. El problema es reducirlos a uno o a un par. En algunos casos las funciones dirigistas se intentan atemperar generando diversos mecanismos de participación, pero lo cierto es que la consolidación de ese tipo de figuras tiene que ver con la situación de la base, con su nivel de conciencia social y política. Las bases alimentan muchas veces esos roles dirigistas, y cuando un compañero o compañera militante de una organización, que ejercen un rol de liderazgo intentan salirse de ese lugar, son reinstalados compulsivamente en él por los propios compañeros y las propias compañeras. Ese es un problema de nuestra cultura política.
Claro, la ideología dominante es la ideología de la clase dominante. El capitalismo produce y reproduce al hombre viejo y a la mujer vieja. De ahí partimos. Hay que generar todos los mecanismos de participación posible, pero sabiendo que en el sistema capitalista, y en particular en Nuestra América, estas lógicas están muy arraigadas en la cultura política popular, el verticalismo fluye espontáneamente y en ciertos sectores de la sociedad se ha consolidado una cultura de la sumisión.
Quienes ejercen funciones de liderazgo popular, tienen la responsabilidad extraordinaria de ejercerlo negando los aspectos más negativos de esa condición. Y si los compañeros y las compañeras de las organizaciones y los colectivos populares les asignan compulsivamente unos roles dirigistas, deben resistirse, deben luchar contra eso y salirse de ese lugar. He tenido vivencias directas de estas situaciones: militantes que al principio tienen las mejores intenciones además de cierta claridad ideológica y buena disposición democrática, fueron impulsados por sus compañeros y sus compañeras a jugar roles dirigistas y terminaron reemplazando a las bases y usurpando su representación. Hoy ejercen como mediaciones estatales, con o sin cargos en un ministerio o secretaría.
¿Cómo resolverlo? Como te decía, creo que puede ayudar la formación política orientada a romper la escisión dirigentes-dirigidos, a democratizar la información, a socializarla. Pero quien ejerce una función de liderazgo tiene una responsabilidad extraordinaria, debería salirse de ese rol, ejercer la crítica (una crítica inmanente) con sus propios compañeros y compañeras, y no creer que es democrático aceptar el lugar antidemocrático que le asignan compulsivamente por efecto de la influencia de una subjetividad política que resulta antagónica con un proyecto emancipador.
Fuente: http://www.dariovive.org/index.phps=Lo+populista+remite+a+un+nivel+de&sentence=AND 

III. La fórmula F-F prueba que la profundización del modelo K era el de MM

Alberto Fernández: “Mi objetivo es pagar al FMI y los acreedores”

25 de junio de 2019

 

Arrancó la campaña electoral y este jueves Fernández se reunirá con una delegación del FMI a la Argentina. El candidato presidencial reiteró su prioridad de pagar la deuda.
El candidato presidencial por el Frente de Todos elegido por Cristina Fernández hizo sus primeras declaraciones de campaña electoral luego del cierre de listas. Dejó muy en claro que la deuda se va a pagar y que la situación de ajuste va a continuar.
Para Alberto Fernández, el país ya está técnicamente en default. “Si todavía no estamos en uno es porque vivimos una ficción a raíz de la plata que le pedimos al Fondo", expresó.
También indicó que no piensa retrotraer los tarifazos en los servicios, tampoco congelar las tarifas. Fue en una entrevista realizada este lunes por Reynaldo Sietecase y Ernesto Tenenbaum en Radio con Vos.
Este jueves se reunirá con el enviado del Fondo Monetario Internacional (FMI) Alejandro Werner, y con Trevor Alleyne, representante del organismo residente en el país. El FMI dijo querer saber más sobre "las prioridades de política económica" de los candidatos presidenciales. Alberto Fernández ya se adelantó: su objetivo es pagar toda la deuda, sin siquiera una auditoría sobre su orígen y destino.

Un nuevo nunca menos... para el FMI y el capital financiero

Fernández manifestó que "nuestro primer desafío es que el Fondo entienda que ha cometido un error garrafal prestando dinero a un gobierno para que le pague a los acreedores y lo usó para pagar la fuga de divisas".
Efectivamente, una parte importante de los dólares que ingresaron del préstamo stand by con el FMI se fugaron por otra ventanilla.
A pesar de ello, el candidato afirmó que su objetivo es pagar la deuda. "Mi objetivo es pagar, pero no manteniendo la recesión de Macri", dijo Fernández. Promesas de campaña que pretenden ilusionar con la posibilidad de una salida pacífica y no catastrófica de la crisis sin dejar de pagar la deuda.
Consecuentemente con este planteo de no continuar con recesión, es decir, de la ilusión de una mejora económica, los periodistas le preguntaron si entonces cambiar de “palanca” implica aumentar salarios rápido. Pero la respuesta por parte de Fernández fue cambiar el eje y proponer "mantener los empleos" por la vía de asegurar las ganancias empresarias. No hizo ninguna referencia a recuperar algo de los 12 puntos de salario real perdidos bajo el régimen de Macri y el FMI solamente en el año pasado.

¿Bajar las tarifas o congelarlas? No. "Las tarifas tienen que ser rentables"

Asimismo, los periodistas le consultaron si, entendiendo que Fernández afirmó que "las tarifas deben ser acorde a los términos de riqueza de una sociedad", bajaría las tarifas de los servicios públicos. Nuevamente, la respuesta fue apenas que "por lo pronto no seguiría incrementándolas".
También agregó "terminaría con la dolarización de las tarifas y esta lógica de negocios de los amigos de Macri: de los Mindlin, de los Caputo”, pero contradictoriamente, luego negó afirmar que desdolarizaría las tarifas y las congelaría por un tiempo. Es el problema de hablarle a los "mercados" y prometer alguna mejora al pueblo trabajador al mismo tiempo, generando confusión y sin poder siquiera afirmar alguna propuesta concreta.
De manera que, a pesar de oponerse a la "lógica de negocios", el candidato sostuvo que "la realidad es que muchos empresarios argentinos cuando el Estado les da un subsidio, una ventaja, en realidad la hacen ganancia y no la invierten".
Eso es precisamente lo que sucedió durante los años de gobierno kirchnerista, en donde se sostuvo la ganancia de las privatizadas a través de subsidios, pero la desinversión fue deteriorando los servicios, en desmedro de la calidad y la infraestructura. Ni subsidios ni tarifazos resolverán un problema anclado en la privatización de servicios públicos.
Fernández intenta primero tranquilizar al FMI y a los acreedores respecto a que un gobierno presidido por él priorizará a toda costa el pago de la deuda pública, pero por otro lado busca presentarse frente a la sociedad como una ruptura frente al gobierno de Macri. Así, no explica cómo va a hacer cosas diferentes con una economía controlada por el FMI, ni tampoco asegura que va a retrotraer el empeoramiento de las condiciones de vida que ya hizo Macri.

Fuente: https://www.laizquierdadiario.com/Alberto-Fernandez-Mi-objetivo-es-pagar-al-FMI-y-los-
acreedores




La delegación en representantes del gran capital local e imperialista sólo profundiza las penurias abajo y ruinas de tanto el presente como el futuro. Por eso, reflexionemos sobre:
¿Atrapada sin salida?
Argentina dependiente
en crisis transicional
13 de junio de 2019
Por Mariano Féliz

Argentina atraviesa una crisis económica de larga data. Casi una década de estancamiento y recesión han puesto en alerta a los sectores dominantes. Los partidos del orden no encuentran salidas, pues no comprenden la naturaleza profunda de la crisis actual. Los sectores populares enfrentamos los límites del desarrollo dependiente y una bifurcación histórica.
La economía argentina se encuentra atrapada en una profunda crisis. Crisis transicional hemos dicho en otro lado. Una crisis que parece poner en juego la forma de ser del capitalismo argentino, su lugar en el mundo, su papel en la división internacional del trabajo.
La segunda mitad de la primera década de los 2000 mostró la fragilidad del capitalismo dependiente en Argentina. La crisis de 2008-2009 prendió las alarmas sobre un proyecto hegemónico que, apenas parecía consolidarse, comenzaba a enfrentar barreras, primero, y, luego, límites difíciles de superar. En los diez años que sucedieron a esa primera crisis en la nueva fase neodesarrollista, la acumulación de capital se hizo inestable al tiempo que pasaba del estancamiento a la depresión. ¿Pero qué le pasa a la economía argentina? ¿Cuál es el fundamento específico de su crisis transicional?
I
A través de la era neoliberal, el capitalismo dependiente argentino configuró una nueva forma de reproducción ampliada. Sobre una base industrial dependiente pero relativamente extendida bajo control trasnacional, se consolidó un nuevo patrón de acumulación de tipo extractivista. La primera década del siglo XXI vio la expansión del complejo agroindustrial de la soja transgénica, el avance de la megaminería a cielo abierto, la colonización de la producción del hábitat y la vida cotidiana por la financiarización, y más recientemente la expansión de la explotación hidrocarburífera por la vía de la fractura hidráulica. Este proceso es dominado y atravesado por la irrupción del capital trasnacional. Además, la nueva etapa incluía una nueva configuración de políticas que mantuvieran la superexplotación del trabajo de las mujeres en la reproducción social y el cuidado. Las políticas de transferencias de ingresos condicionadas (del Plan Jefes y Jefas a la Asignación Universal por Hije) vieron articular un mercado de trabajo hiperprecarizado con la necesidad de sostener la reproducción social a escala familiar y comunitaria en el marco de un Estado de bienestar que desarticulaba las políticas universales de inclusión social.
II
Esta nueva configuración de la estructura de producción de valor y reproducción social en Argentina consolidaba una nueva base extractivista sobre la histórica estructura industrial dependiente. La industrialización -llamada por sustitución de importaciones- entre 1940 y 1960 había podido consolidarse sobre la base de un patrón de superexplotación de la fuerza de trabajo remunerado (mayormente masculinizado) y no remunerado (mayormente feminizado). En efecto, en torno a la expansión de la base industrial local, un capital crecientemente trasnacionalizado pudo subsistir a partir de un desarrollo urbano “desigual y combinado”: en torno a asentamientos informales, pésimos sistemas de transporte de pasajeros para las clases populares y condiciones de empleo de creciente precariedad. Ese desarrollo industrial pudo consolidarse en un marco internacional dominado por la irrupción de las multinacionales norteamericanas en un mundo capitalista en plena reintegración comercial, financiera y productiva luego de la segunda guerra.
III
En la etapa actual, a posteriori de la reestructuración neoliberal, la transnacionalización capitalista y la irrupción de China e India en el mercado mundial colocan a países de industrialización dependiente -como Argentina- ante una disyuntiva. Argentina enfrenta este nuevo mundo con su economía articulada por una base industrial trasnacionalizada y crecientemente articulada al nuevo vector extractivista.
Por un lado, el ciclo capitalista local es traccionado por la presión creciente que genera la formación de renta extraordinaria asociada a la extracción de riquezas naturales y formas de financiarización de la producción de la vida. Esta situación exacerba las tensiones históricas de la contradicción entre el capital agrario (extractivista) y el capital industrial. La ampliación contemporánea de las bases de apropiación de plusvalía bajo la forma de renta extraordinaria se convierte en una presión permanente sobre el conjunto del capital productivo en el resto de las ramas, en especial en las industrias manufactureras. Estas últimas se ven imposibilitadas de competir por el financiamiento frente a los elevados niveles de rentabilidad extraordinaria de las ramas extractivistas y acentúan la presión para la superexplotación laboral (en las fábricas y en las casas).
IV
En paralelo, por otro lado, el conjunto del aparato industrial enfrenta la irrupción de las manufacturas del eje China-India. El capital en esos territorios avanza con su producción realizada en condiciones de trabajo ultra precarizadas, escalas productivas inconmensurables y crecientes esfuerzos para el desarrollo de nuevas tecnologías para la extracción de plusvalía. Esa irrupción golpea de lleno a una economía como la Argentina donde el ciclo del capital manufacturero se encuentra plenamente integrado a la economía global. En una posición intermedia entre las economías poco industrializadas de la región y el hegemón subimperialista regional (Brasil), el capital en la Argentina enfrenta esa batalla en desventaja. El pueblo trabajador argentino conserva -a pesar de todo- una base de derechos conquistados en sus luchas, derechos que el capital busca diluir para pegar un salto de competitividad. La resistencia popular frente a esa ofensiva es la contracara de la incapacidad industrializadora del proyecto neodesarrollista y la aceleración de la desindustrialización en la etapa reciente de profundización del ajuste bajo el macrismo.
V
La crisis transicional se presenta como expresión del último límite del capital dependiente en Argentina. No parece haber alternativas. Los sectores dominantes pretenden acelerar el ajuste y la explotación laboral y de las riquezas naturales. Para ello, buscan avanzar sobre los derechos laborales (reforma laboral y previsional) y destruir los remanentes del precario estado de bienestar. El salto adelante en términos tecnológicos y productivos es para ellos inviable y no deseable. El ajuste acelerado no es causa sino consecuencia de la crisis transicional, del anacronismo histórico del proyecto del capital en Argentina.
Para el pueblo la opción es clara: revolución o barbarie capitalista, como decía Rosa. La salida desarrollista (el oxímoron del “crecimiento con inclusión” del kirchnerismo) ya fue olvidada, y esos sectores buscarán una transición políticamente ordenada para conducir el ajuste estructural en marcha. El pueblo organizado tiene como única opción resistir y proyectar una salida revolucionaria, que ponga la reproducción ampliada de la vida en el centro. Estamos ante una bifurcación histórica. Como siempre, sólo el pueblo podrá salvar al pueblo.
 

II. La fórmula F-F prueba que la profundización del modelo K era el de MM

Dejemos de silenciar e invisibilizar las oficializadas como "zonas de sacrificio" y los feudos transnacionalizados que demuestran la incompatibilidad de los extractivismos con la democracia y la independencia económica.

Podemos comprobar también la responsabilidad e impunidad del Partido Justicialista que designa como su presidente a José Luís Gioja en el año 2016 en pleno período de denuncias sobre derrames de cianuro.

 

José Luis Gioja, el ‘hijo putativo’ de

la Barrick Gold corporation

Cuando el lobo Barrick cuida las gallinas

La rotura del caño con cianuro de Barrick Gold en San Juan y el no accionar de su gobernador José Luis Gioja, es otra evidencia de la estrecha relación que hay entre la empresa minera y funcionarios.
En ese marco, los tres principales candidatos a presidente, proponen profundizar esta actividad cuyo pasivo ambiental los argentinos estamos comenzando a pagar.
FUENTE: strepteasedelpoder.com/
 
Por Silvia Ferreyra, Coordinadora del Área de Ambiente de la ONG ISEPCI
 
En San Juan es muy difícil establecer el límite entre el accionar del estado y el de las empresas mineras. La relación es de ida y vuelta: muchos funcionarios tienen o han tenido fuertes vínculos con el sector, como el actual secretario de minería de Nación, Jorge Mayoral, secretario y luego director ejecutivo de la Cámara Minera de la provincia (1994-2001). Y muchos asesores y técnicos de las mineras prestan “colaboración” en el diseño de políticas públicas y normas que rigen la actividad, como sucedió con Barrick y el veto a la ley de glaciares primero, y luego con las leyes provinciales presentadas por los gobernadores ante la inminente sanción por segunda vez de la norma nacional. Esta sintonía perfecta se mantiene intacta desde épocas del menemismo y se repite en todas las provincias mineras.
 
El domingo pasado se rompió “una válvula de una cañería que conduce solución cianurada” en la mina Veladero, de la Barrick Gold, en el departamento Iglesia de San Juan. El accidente alertó rápidamente a la población de Jáchal, localidad aguas abajo del emprendimiento, que por temor a la contaminación se movilizó por la noche al municipio. Gustavo Herrnann, vecino del pueblo, habló en una entrevista para la Olla.TV:
Las noticias que nosotros teníamos es de un derrame de cianuro y mercurio de aproximadamente 15 mil litros, ellos dicen que eso es imposible. Nunca nos vamos a poner de acuerdo, pero estamos obligados a monitorear las aguas, porque esto ha sucedido a 5 mil metros de altura, las aguas escurren allá y vienen directamente por el río para acá. De boca de la gente que trabaja en la empresa nos venimos a enterar que el incidente fue ayer (por el domingo) a la mañana. Si no hubiera sido por la presión de las redes sociales y que se viralizó todo, a nosotros nos queda toda la sensación de que esto se hubiera tapado, no nos hubiéramos enterado de absolutamente nada”.
 
De boca del secretario de Minería (de la provincia) nos enteramos que ayer al mediodía ya estaba la policía minera ahí arriba. Si está la policía minera con tanta premura es porque había algo, después ha dicho que los monitoreos de agua se hacen cada dos horas. Eso nos da la sensación de que “algo” ha pasado. Ahora hay gente de Salud Pública y Obras Sanitarias que están haciendo monitoreos en todas las plantas y habrá que hacer monitoreo de aguas subterráneas y aguas arriba. Lo que pasa es que implica un costo, implica movilización y hay gente que desconfía porque acá no tenemos laboratorios para hacer análisis de agua y desconfiamos de los análisis de agua que hace el gobierno. Entonces hay gente que quiere hacer análisis paralelos en laboratorios particulares y eso también tiene un costo. Pero la gente no está tranquila”.
La empresa difundió el lunes un comunicado mostrando todo bajo control. “Nuestro equipo de Medio Ambiente está investigando las causas del incidente y monitoreando todas las variables ambientales en la zona” “No existen peligros para nuestros trabajadores o para la comunidad con el incidente ocurrido”. En igual sintonía se manifestó el gobernador José Luis Gioja, quien siempre que va a Jáchal toma agua directamente de una acequia, en respuesta a quienes critican a la minería. En este caso dijo que iniciará un sumario para determinar responsabilidades por lo ocurrido, calificó el hecho como “una contingencia técnica que fue controlada y no generó problemas”. “Hay que llevarle seguridad a todos. Están todos los recaudos tomados, son cosas que pueden llegar a pasar”. En cuanto a la información trascendida en las redes sociales, señaló que “quienes quieran tergiversar o llevar agua para su molino no sirve la situación. Ustedes lo podrán ver si esto se usa políticamente”.
En la Corte Suprema de Justicia de nuestro país están vigentes dos causas contra Barrick: una impulsada por la Fundación Ciudadanos Independientes – FUCI, por afectación de glaciares y por ocultar la presencia de estas fuentes de agua en el Informe de Impacto Ambiental de la mina Veladero, realizado por la consultora Knight Piésold. Como prueba ofrece la documentación del Informe de Impacto Ambiental de Pascua Lama, proyecto argentino-chileno de la misma empresa, elaborado por otra consultora (BGC) con notables diferencias sobre la misma zona geográfica. La otra causa es por daños, fue iniciada por Ricardo Vargas y está patrocinada por Diego Seguí. Refieren los daños ambientales a partir del inicio de Veladero y solicitan se suspenda la construcción de Pascua Lama del lado argentino -del lado chileno ya se encuentra suspendido por orden de la Justicia-, hasta tanto se realice el inventario de glaciares. Sostienen que este proyecto se está construyendo sobre glaciares de su provincia. Ambos expedientes, vinculados, esperan la respuesta del Tribunal.

¿A quién le tienen que creer los vecinos de Jáchal, para quedarse tranquilos? ¿A los funcionarios provinciales que controlan la actividad? ¿Al gobierno nacional que nunca intervendrá, si no es por orden expresa de la provincia? ¿A la empresa? ¿Cuál es el trato que recibe cualquier voz crítica a la actividad en estas provincias? ¿La persecución, el apriete, el ninguneo, el despido, o todas a la vez?
En julio pasado, el candidato a presidente Daniel Scioli viajó a San Juan y envió un mensaje claro al sector minero: “los empresarios, trabajadores, a los inversores y a los potenciales, la mayor de la certidumbre, tranquilidad y previsibilidad que van a encontrar en Argentina una tierra extraordinaria para invertir a distintos mercados del mundo”. En otra oportunidad su contrincante Mauricio Macri señaló en dicha provincia la importancia de la actividad y que “hay países que salieron adelante con la minería y son respetados desde el punto de vista ambiental”, mientras que Sergio Massa sostiene que “donde haya licencia social, hay que bancar a muerte a la minería y donde no la hay, no debe haber minería”.
 
Nuestro país necesita una reforma minera profunda, que vaya más allá de lo estrictamente económico, que aborde las estructuras de poder fortalecidas desde Menem en adelante de la mano del clientelismo, la compra de voluntades y la corrupción. Que contemple la defensa del agua y de la vida, y el respeto por la cultura de nuestro pueblo y su forma de vivir. Que garantice mecanismos de control transparentes y participativos, sobre todo de la población involucrada, con funcionarios idóneos e independientes de los intereses de las empresas. Sólo así se podrá construir un puente de confianza de cara a la sociedad.
 
Es un desafío fundamental para las diversidades de abajo de todo el país, continente y mundo romper el silencio e invisibilización sobre estos ecocidios-genocidios causados por los extractivismos en exclusivo beneficio de los grandes capitales locales e imperialistas y de los altos funcionarios. Ellos festejan sus negocios criminales mientras:

En 2018 hubo unos mil incidentes ambientales

Los derrames de
Vaca Muerta
19 de noviembre de 2018
 
El Observatorio Petrolero Sur denuncia que se está produciendo “un desastre ambiental y social”. Los derrames provocan graves perjuicios a los productores de frutas. Las Naciones Unidas mostraron su preocupación. Página/12 dio cuenta de ello en esta nota publicada en noviembre pasado.
“Fracking seguro” y “Vaca Muerta no va a contaminar” fueron los eslogan empresario y mediático en 2013, cuando comenzó a explotarse la formación petrolera Vaca Muerta (Neuquén). La técnica (llamada “fractura hidráulica”) era ya muy cuestionada en el mundo por sus impactos ambientales. A cinco años del acuerdo YPF-Chevron que dio inicio a la explotación, se cumplió lo que alertaban comunidades mapuches y organizaciones socioambientales: decenas de derrames, explosión de pozos e incendios. La provincia reconoce que se producen dos derrames por día y Naciones Unidas llamó a detener Vaca Muerta.
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El 19 de octubre se produjo un derrame de petróleo que afectó entre 40 y 80 hectáreas. Se trató de un pozo de YPF y Schlumberger (multinacional estadounidense) en Bandurria Sur (a once kilómetros de Añelo) que estuvo 36 horas fuera de control. El hecho se conoció porque fue difundido por los propios trabajadores. El subsecretario de Ambiente de Neuquén, Juan de Dios Lucchelli, señaló que fueron “algunas hectáreas”. YPF reconoció, diez días después del desastre, que fueron 47 hectáreas. Las organizaciones Greenpeace y FARN (Fundación Ambiente y Recursos Naturales) mediante imágenes satelitales advirtieron que se trataba de al menos 80 hectáreas.
El último derrame de YPF es sólo una muestra de algo mayor: en la cuenca neuquina se produce un promedio de dos derrames por día. Publicado por el periodista Matías del Pozzi (en el Diario Río Negro), en los últimos cuatro años las petroleras admitieron 3368 “incidentes ambientales”, eufemismo de las empresas y el Gobierno para los hechos de contaminación.
En base a información oficial de la Secretaría de Ambiente de Neuquén se detalla que en sólo diez meses de 2018 (enero a octubre) se registraron 934 hechos de contaminación. En 2017 fueron 703, en 2016 se trató de 868 y en 2015 fueron 863.
El Observatorio Petrolero Sur (Opsur) es un espacio de referencia en la investigación del accionar de las petroleras y sus impactos. “En Vaca Muerta se está produciendo un desastre ambiental y social. De continuar la explotación será aún peor y no afecta sólo a quienes viven allí, la contaminación del aire y el agua nos llegará a todos”, afirmó Fernando Cabrera, del Opsur. Recordó que en el derrame de YPF-Schlumberger no dieron información oficial durante diez días. “Estos eventos se producen porque son los propios vecinos, campesinos o trabajadores los que denuncian. Otra muestra de que no se puede confiar en empresas ni en los gobiernos”, destacó.
Un relevamiento del Enlace por la Justicia Energética y Socioambiental (integrado por Opsur y Taller Ecologista) precisó los hechos graves de petroleras en la localidad rionegrina de Allen (donde la avanzada petrolera perjudica a los tradicionales productores de frutas de la región). Entre marzo de 2014 y enero de 2018 hubo al menos catorce hechos que desmienten el “fracking seguro”: explosión de pozos, incendios con llamas de hasta 15 metros de altura, derrames en zonas de producción de peras, roturas de canales de riego y 240 mil litros de agua tóxica derramada sobre chacras, entre otros.
La Confederación Mapuche de Neuquén (que cuestiona la avanzada petrolera desde hace más de veinte años), organismos de derechos humanos y la Asociación de Abogados Ambientalista presentaron una denuncia penal enmarcada en la Ley de Residuos Peligrosos (para las empresas) y “abuso de autoridad e incumplimiento de los deberes de funcionario público” para las autoridades ambientales de la Provincia. La Confederación recordó que ya realizó cinco denuncias por hechos graves de contaminación y por la falta de acción de los funcionarios del Gobierno. También responsabilizaron al Poder Judicial por la falta de avance en las causas.
El Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (DESC) de Naciones Unidas emitió en octubre su “Cuarto Informe Periódico de Argentina”. Remarcó los impactos negativos de Vaca Muerta y resaltó su preocupación para su incidencia en el clima mundial. “La explotación total de todas las reservas de gas de esquisto (de Vaca Muerta) consumiría un porcentaje significativo del presupuesto mundial de carbono para alcanzar el objetivo de un calentamiento de 1,5 grados, estipulado en el Acuerdo de París”. Y recomendó “reconsiderar la explotación a gran escala de combustibles fósiles no convencionales mediante el fracking en la región de Vaca Muerta” para garantizar el cumplimiento de los compromisos climáticos asumidos por el Estado argentino.
El Comité de la ONU también alertó que no se evaluaron correctamente los impactos negativos del fracking y afirmó que no se consultó adecuadamente a las comunidades locales.
El Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) había emitido, dos semanas antes, un informe con tono advertencia: si la temperatura del planeta sigue en aumento y supera el 1,5 grados para 2030 se producirán “impactos catastróficos” en la vida de las personas y el medioambiente. Para alcanzar el objetivo (para 2030) se debe reducir a la mitad el uso de petróleo y el de gas a un tercio. La explotación de Vaca Muerta va en sentido opuesto.
En Vaca Muerta están presente, además de YPF y Chevron, las grandes multinacionales Shell, Wintershall, ExxonMobil, Total, PAEG (Bulgheroni, CNNOC, BP), Equinor, Schlumberger, Pluspetrol, Pampa Energía y Mercuria. 


 
Es hora de acabar con la impunidad de los partidos de estados (PJ y UCR) destapando en qué consiste su poder territorial y cómo las elecciones son un simulacro de democracia.
 

Feuderalismo: 
 Quién ataca a los qom
7 de mayo de 2013



La comunidad Qom de Formosa sigue sufriendo ataques sistemáticos por parte de un gobierno, el de Gildo Insfrán, que minimiza cada muerte y cada golpiza. Insfrán gobierna desde 1995 un feudo que apoyó a todos los presidentes desde Menem hasta hoy, pone en la corte provincial a funcionarios de la dictadura, controla a los medios y, principalmente, arrasa con derechos de los pueblos originarios para ampliar el modelo extractivo sojero. El gobierno nacional no termina de articular la concreta e inmediata defensa que requieren esos pueblos. Se firmó en abril un protocolo de defensa de la comunidad ordenado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, pero hace dos días el hijo de Abelardo Díaz (hijo de Félix Díaz) y Carlos Sosa sufrieron una agresión violenta que los tiene aún en el hospital.
 
Gildo eterno
Gildo Insfrán, 62 años, es el gobernador de Formosa desde el 10 de diciembre de 1995, y desde el 83 que ocupa cargos políticos en la provincia tras dejar su oficio de veterinario. De completar su quinto mandato en 2015, empataría a Adolfo Rodríguez Saa en el arte de mantenerse como gobernador durante 20 años consecutivos, la cifra más alta hasta ahora. Pero contando sus años como diputado y vicegobernador, Insfrán ostenta un récord de 30 años en el poder.
 
La traición originaria
Insfrán fue diputado en la legislatura por Formosa del 83 hasta el 87, año en que ocupó además el cargo de vicegobernador de la provincia hasta la fecha en que asumió como gobernador – dos mandatos. Desde entonces fue elegido tres veces, la última con el 76% de los votos, para lo cual necesitó reformar un mismo artículo de la Constitución de Formosa en dos oportunidades: en 1999, para ser reelegido, y en 2003 habilitando la reelección indefinida.
Insfrán trepó a la gobernación tras ser el vice de Vicente Joga – gobernador del 87 al 95, actual líder del peronismo disidente en el noreste- quien se tomó en 1995 un período de descanso para poder ser electo más adelante. Pero ya al frente de la provincia, Insfrán pateó el acuerdo político con su viejo socio, se desprendió del Partido Justicialista para armar uno propio, y proyectó un camino de concentración de poder rodeado de gente de su confianza. De Menem a Néstor Kirchner, pasando por De la Rúa, Rodríguez Saa y Duhalde, Insfrán mantuvo buenas relaciones con los presidentes de turno.
 
El amigo de todos
En 1999, Página 12 calificaba al gobernador como “menemista” y comparaba las truncas aspiraciones reelectorales de Menem con las que concretaba Insfrán esas fechas con éxito. Pero el ex veterinario asumió un nuevo período en diciembre de ese año deshaciéndose en elogios hacia el entonces presidente de la Alianza, Fernando De la Rúa, y firmando la emergencia económica.
En 2001, Insfrán fue uno de los 7 gobernadores que visitaron a Menem en la quinta de Don Torcuato donde cumplía arresto domiciliario por la causa de venta ilegal de armas.
Bancó a Rodríguez Saa durante su corto mandato, otro especialista en las re-re en San Luis, y luego se alineó a Duhalde, a pesar de haber sido en el 95 su enemigo electoral en Formosa, al apostar por el ex Vicente Joga.
A través de esta alianza, cuando asumió Néstor Kirchner su primera presidencia en 2003, Insfrán salió a felicitarlo públicamente. En Formosa, Kirchner ganó con el 40,8% de los votos frente a 26% de Menem. Ese mismo 2003, en octubre, Kirchner hizo un viaje relámpago a Formosa de los que comenzaban a caracterizar su gestión: allí firmó junto a Insfrán un Acuerdo de reparación histórica, que reactivaba obras de infraestructura en la provincia y se comprometió a eliminar los bonos monetarios de la crisis. Poco después Formosa debía elegir gobernador y el viaje de Kirchner se leyó como una obvia devolución de gentilezas y apoyo. Ese diciembre, Insfrán ganó con el 67,1% de los votos y encaraba su tercer mandato.
 
Gildo Insfrán con Néstor Kirchner, en 2007
En 2006 se empezó amasar la posibilidad de la re-re-re de Insfrán. Fue entonces que casi todos los intendentes y jefes comunales de la provincia hicieron público un documento en el que apoyaban la continuidad de Insfrán, con un tumulto de elogios: “Demostrando con creces sus dotes de conductor, el compañero gobernador Gildo Insfrán, interpretando de modo brillante aquél complejo contexto político de los años 2001 y 2002, no escatimó su apoyo tempranero e incondicional a la figura del hoy Presidente de la República”, decía el documento.
Insfrán había logrado consolidar un modelo donde todas las comunas están gobernadas por sus hombres, así también cada concejos deliberantes de la provincia. Actualmente su partido tiene 2 de 3 senadores nacionales, 4 de 5 diputados nacionales, y 22 de sus diputados ocupan las bancas provinciales, que son 30 en total.
Dos de “sus” intendentes fueron denunciados por fraude electoral y un concejal está detenido por un caso de narcotráfico.
Para continuar su empatía simpatía con los presidentes, Insfrán recibió elogios por cadena nacional de parte de Cristina Kirchner el pasado 4 de febrero.
 
Muertes qom
Los senadores formoseños José Mayans y María Graciela de La Rosa, pidieron el pasado 24 de abril al Senado de la Nación una declaración de “disconformidad con las expresiones vertidas por el periodista Martín Granovsky en una nota publicada en el diario Página/12 del día 18 de abril de 2013″ titulada Insfrán ya no es invisible; el pedido terminó siendo aprobado junto a un paquete de medidas.
En la nota se cuenta la reciente intervención de las fuerzas nacionales de seguridad y también provinciales para proteger a la comunidad qom Potae Napocna Navogoh (La Primavera), cumpliendo una resolución de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos del 21 de abril de 2011.
El párrafo que molestó a los senadores de Insfrán es el siguiente: “Si alguien pensaba que Formosa era un Estado libre asociado con la Argentina, y más libre que asociado, puede tomar nota de una novedad: Formosa está dejando de ser opaca”.
Dato: el cumplimiento de las disposiciones de la CIDH llegan con dos años de retraso, y seis muertos después. La cifra de muertes se desprende de la misma nota, ya que se relaciona la medida adoptada por la Secretaría de Derechos Humanos con una carta enviada por la comunidad Qom a la Presidenta detallando las víctimas desde el 23 de noviembre de 2010: Roberto López. Mario Gómez, Alberto Galván, Mártires López, Celestina Jara, su nieta Natalia Lila y Ricardo Coype completan la lista de quienes fueron asesinados en el marco de una “una renovada frontera de expansión económica principalmente para grandes grupos económicos ligados a los agronegocios, el petróleo y, aunque en menor medida, el turismo”.
Blindaje mediático
En la provincia tienen fuerte incidencia una serie de diarios locales que repiten la prédica del oficialismo. Por ejemplo, el diario La Primavera titula la noticia de las últimas agresiones en la comunidad Qom con las palabras del Ministro de Gobierno de la provincia, Jorge González: “Todo ocurrió en un contexto de una pelea entre muchachos mientras tomaban en la madrugada”. El diario El Comercial también levanta la noticia basándose en la conferencia del ministro, con el siguiente título: “La Primavera: denuncian “manejos políticos””. El primer párrafo refleja el rol del periodismo provincial: “Quedó prácticamente claro el contexto de lo ocurrido en torno a las lesiones sufridas por Abelardo Díaz y Carlos Sosa , corroborándose que se trataron de sucesos de corte policial, y sin ninguna vinculación del gobierno en los mismos”. En otros periódicos también practican propaganda oficial: “Los planes sociales son muy útiles para sus beneficiarios”, titula, por ejemplo, el diario Formosa.
 
La justicia
Frente a la situación, el Poder Judicial formoseño toma cartas en el asunto, persiguiendo a los qom.
La semana pasada el Juzgado de Instrucción y Correccional N° 2 de Clorinda, a cargo del juez Santos Gabriel Garzón, procesó a Félix Díaz por “usurpación de territorios” que, según las leyes que defienden a los pueblos originarios, pertenecen a la propia comunidad de la que Díaz es qarashe. En los terrenos en cuestión viven numerosos miembros de la comunidad desde hace más de 40 años y, al menos, tres familias habitan en viviendas construidas por un programa social.
Además, existen gestiones en diferentes ámbitos – la Corte Interamericana, la Corte Suprema de Justicia de la Nación- tendientes a destrabar la discusión de fondo sobre el uso y la propiedad comunitaria de las tierras de los pueblos originarios, y en particular de los Qom. Y algo más, la decisión judicial se da en el marco de la aplicación por parte de la Secretaría de Derechos Humanos de la medida interpuesta por la CIDH para proteger a la comunidad.
El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), que además representa a Félix Díaz en la causa, dijo en un comunicado al respecto: “La justicia provincial insiste en direccionar la persecución penal sobre el líder de la comunidad en lugar de priorizar la implementación del derecho a la propiedad comunitaria de la tierra”.
Otra medida tiene que ver, precisamente, con la conformación del Poder Judicial formoseño. El pasado 11 de abril, en la sexta sesión ordinaria de la Legislatura Provincial, el bloque oficialista sorpresivamente modificó el plan de labor del día y presentó “sobre tablas” a los postulantes para ocupar los cargos del Superior Tribunal de Justicia.
Uno de ellos es Ricardo Cabrera, nuevo miembro de la Corte Suprema de Formosa ya que el proyecto fue aprobado por mayoría. El periódico La Mañana y el sitio hojacero.com.ar informaron que Cabrera fue subsecretario de Industria durante la dictadura, entre 1977 y 1982, año en que fue designado secretario penal del Juzgado Federal de Formosa. En esa época gobernaba el general Juan Carlos Colombo, condenado en 2009 a 25 años de prisión por asociación ilícita, privación ilegítima de la libertad agravada, tormentos agravados reiterados y desaparición forzada de personas, del que Cabrera no sólo habría sido funcionario sino uno de sus asesores.
 
Los pobres índices
¿Cómo hace Insfrán para perpetuarse en el poder –30 años contando su etapa como diputado y vice, 18 como gobernador- en una de las provincias más pobres del país?
En el 2000, la línea de la pobreza en la provincia superaba el 60%, llegó al tope de 78,3% en 2002. En el 2003, sin embargo, hubo una abrupta caída en las estadísticas que registraron, de un semestre a otro, un 13% menos de pobres: alrededor de 68 mil personas a escala formoseña.
En 2006, el número porcentaje estadístico fue 43,7%; en 2007, 34,5%; en 2008 nuevamente hubo una diferencia de casi el 13% en las dos mediciones anuales: de 30,7 a 23,4% en el segundo semestre. En 2009 el valor se mantuvo más estable, 23,1%, y en 2010 el registro bajó de 20,1 al 13,6%, y luego volvió hacerlo en el segundo semestre de 2011: 7,7%.
En años electorales (2003, 2008, 2011), las estadísticas bajan más: ¿un éxito semestral de las políticas, reparto de planes sociales que no cambian la pobreza estructural, o maniobras en las formas de medición? En 2012, en Formosa el INDEC registró un índice de 6,4% bajo la línea de la pobreza, es decir alrededor de 33.000 personas.
Según los datos oficiales, la línea de la pobreza se mide “a partir de los ingresos de los hogares, si éstos tienen capacidad de satisfacer – por medio de la compra de bienes y servicios- un conjunto de necesidades alimentarias y no alimentarias consideradas esenciales”.
En la cosmovisión Qom, el trabajo (los ingresos) no se mide en los términos institucionales que impone el registro del censo, mucho menos la interpretación sobre las “necesidades alimentarias y no alimentarias”, y basta una recorrida por la comunidad para darse cuenta de esto. La falta de agua potable, de electricidad, de caminos, la prohibición de pescar en lagunas que el Estado dice “protegidas”, la usurpación de sus tierras, sin contar la avanzada represiva y mortal contra los integrantes la comunidad, quizá oriente sobre la realidad de los Qom y los otros pueblos originarios que suman casi 20 mil habitantes. Sólo ellos son más de la mitad de los pobres que oficialmente reconoce Formosa.
 
El disciplinamiento
Formosa es la provincia en la que se verifica la mayor proporción entre personas que reciben planes sociales y empleados estatales por un lado, y votantes por el otro. Desde el 2002 se empezó a desarrollar el Plan Jefes y Jefas de Hogar como horizonte de paliativo económico en respuesta a una crisis sin precedentes en la provincia. Tres años después, en 2005 el proyecto alcanzaba a 55 mil personas, más del 10% de la población total de la provincia.
Por otro lado, en 2008, según informes privados, se constató que alrededor del 80% de los trabajadores del Estado recibían salarios inferiores al mínimo vital; el estudio calculaba una base de 60 mil empleados públicos.
Entre los beneficiarios de los planes y los empleados públicos cubren entonces más del 22% de los electores de Formosa.
El diagnóstico, más allá del análisis de estas políticas sociales, merece una relación con los cada vez más cómodos triunfos de Insfrán desde 1995, junto con un modelo que discrimina y reprime a comunidades como los Qom, que no dejan de marcar lo que otros buscan tapar: sus necesidades, la injusticia.
Un modelo de disciplinamiento social o la fórmula, cada vez menos perfecta, para mantenerse el poder.
 
El desafío, abajo y a la izquierda, es construcción de democracia real y efectiva desde ahora mediante la multiplicación de espacios en común donde haya deliberación popular de porqué es prioritaria la autoorganización de la unión entre las luchas contra las injusticias social y ambiental.