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19 de mayo de 2020

2. La «reforma agraria integral» x unión de territorios y trabajos comunales

Reflexiones sobre desafíos urgentes

Elena Cedrón


En el año 2019, la emergencia climática como resultado de la ecológica y la social movilizó a adolescentes y jóvenes para exigir a los gobiernos e instituciones mundiales se responsabilicen por encaminar soluciones de modo urgente porque amenazan de extinción a la vida planetaria. 

Sin embargo, el sistema mundo capitalista continuó acelerando el crecimiento lucrativo de sus oligopolios a expensas de ecocidios y genocidios como lo demostraron los incendios en distintas latitudes de selvas y bosques donde las biodiversidades alcanzan su mayor expresión y por tanto, también los equilibrios ecológicos. 

El capitalismo para acumular riquezas y poder en el 1% de la humanidad arrasa esos patrimonios ecosociales que son frutos de la coevolución de millones de años de los distintos subsistemas del planeta Tierra y lo vuelven habitable.

Nos ha subsumido en crisis civilizatoria como lo prueba, de modo mayúsculo, que en el año 2020 las imposiciones gubernamentales ante el Covid-19 sean las que había en el medioevo instaurando así la involución sensible, afectiva y comunal de la humanidad, además de consolidar su quitar a las grandes mayorías de los saberes universitarios e indígenas de siglos. Aún más, está condenando a la muerte de millones en el planeta y sobre todo, en los países donde los trabajadores y la naturaleza están sometidos a sobrexpoliación por el contubernio de capitales y estados imperialistas con los locales.

Hoy urge erradicar, abajo y a la izquierda, la criminalidad de lesa humanidad y lesa naturaleza del capitalismoEs poner fin a los extractivismos y sus autoritarismos que fragmentan nuestros países en enclaves y neofeudos. Por tanto, debemos asumir la liberación de nuestros territorios y trabajos del Capital Estado. Concretarla desde transformarlos, primero, en  comunales y luego articularlos entre sí mediante programa de elaboración conjunta (por un creciente número de comunidades urbanas, rurales e indígenas) de la «reforma agraria integral» anticapitalista, antiimperialista, antirracista, antipatrialcal y decolonial. Que haga a la recuperación de los bienes comunes y vuelva pasado a los bienes privados y sus mentirosos bienes públicos.

La «reforma agraria integral» mira hacia las soberanías alimentarias de cada integrante de la plurinacionalidad y hacia constituir el poder de los pueblos de crear sus buenos vivires convivires que implica ante todo compromiso con la Salud de la Madre Tierra. Es involucramiento con la defensa de la heterogeneidad ecológica y con su optimización en la Amazonía, El Impenetrable y todas las selvas, los bosques. 

Esta perspectiva de l«reforma agraria integral»más allá de la agricultura-ganadería y de la distribución demográfica sustentable, nos interpela a generalizar el aprecio hacia los pueblos indígenas cuyo trabajo de siglos posibilitó esos biomas de máximo equilibrio ecológico y nos enseñan cuán importante es crear comunalidades.

Pero necesitamos ser creciente mayoría para poner en práctica a esas transformaciones 
radicales y  chocamos conque: "el discurso público mayoritario, a un lado y otro de las fronteras ideológicas internas del capital (conservadores y progresistas, liberales y populistas, ortodoxos pro-mercado y heterodoxos estatistas), omite o minimiza la vinculación de la pandemia actual con la problemática ambiental, se habla lo menos posible de la relación del capitalismo con esta última, y se contrapone burdamente salud y economía. Por lo mismo, tampoco es de extrañar que, en la polarizada Argentina de la grieta, la política del ASPO dispuesta por el gobierno nacional peronista sea apoyada –y replicada con celo a nivel local– por las tres provincias radicales (Mendoza, Jujuy y Corrientes), y también por CABA, controlada por el macrismo, las cuatro jurisdicciones opositoras de centroderecha".


"El abordaje típico se concentra en un nivel político superficial, ignorando pertinazmente tanto los fenómenos estructurales de larga duración, como la posibilidad agencial de cambiar las estructuras socioeconómicas: posibilidad siempre abierta, aunque con disímiles circunstancias y grados de factibilidad. En consecuencia, lo que predominan son flacos análisis. Flacos porque deben omitir datos obvios (como las escandalosas diferencias regionales), descartar preguntas reveladoras (¿por qué, por ej., hay tanta alarma con el COVID-19, cuya tasa de mortalidad se halla muy lejos de las de la desnutrición, el cólera, o el paludismo?) y evitar el cruce de variables o dimensiones (como ecología y capitalismo).



El resultado de todo esto es una pésima discusión pública de los problemas, junto a un desconcierto generalizado que no reconoce fronteras geopolíticas ni sociales. La humanidad parece ingresar al ojo de la tormenta de una crisis civilizatoria con los ojos vendados. Solo que, a diferencia de la diosa Temis, su balanza está descalibrada; y su espada, sin filo". 
Fuente: https://rebelion.org/covid-19-estructura-y-coyuntura-ideologia-y-politica/

De ahí la importancia de comenzar por multiplicar espacios en común de deliberación y toma de decisiones sobre los problemas fundantes de «buenos vivires convivires» abajo hacia plasmar una intelectualidad surgida de la síntesis de saberes de las diversidades populares sin fronteras ni muros que el Capital Estado impuso o inculcó. 


Se trata de hacer florecer sentipensares arraigados, desmonopolizados de los científicos e intelectuales mediáticos, decolonizados...en todo el país-continente.


Por eso,pienso, que de forma previa habría que constituir un frente cultural hacia políticas e ideologías emancipatorias. Con composición plurinacional e intercultural de manera de poder cumplir con la función de entablar reciprocidades en las comunicaciones entre les diversos de abajo o diálogos deconstructores de la lógica e ideología dominante (la del Capital Estado) que hemos asimilado como si fuesen propias de nosotros. 

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