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10 de noviembre de 2019

El poder mirando a constituyente del asumir las disputas de territorios.

Porqué dejar de delegar 
la soberanía de los pueblos.

La actual situación catastrófica del país y del Abya Yala responde a la ofensiva del sistema mundo capitalista contra los pueblos, los trabajadores y los campesinos e indígenas de todo el planeta. El sistema mundo capitalista no lo hace por estar en prosperidad. Desde 2008 está en crisis estructural globalizada por casi nulo aumento en la inversión productiva y la débil generación de plusvalía.

En el Abya Yala, desde mediados de los setenta, la alianza de transnacionales y sus Estados con las elites locales ha ido desterritorializando y reterritorializando el continente, de un modo multifacético e integral, para garantizar su incesante acumulación gran capitalista mediante, fundamentalmente, los extractivismos. Hoy tiende a generalizar e intensificar el Plan Colombia donde la política de estado (bajo adoctrinamiento de EE.UU. y de Israel) es el paramilitarismo asociado al narcotráfico con fines de control sobre posibles o reales insubordinaciones populares para garantizar el clima de negocios de las transnacionales.

Acaba de transcurrir octubre y fue trascendente por las “revueltas en América Latina” al decir de Zibechi quien descubre, detrás de sus distintas formas de expresión, causas comunes: los problemas sociales y económicos que genera el extractivismo o acumulación por despojo. Por extractivismos se entiende a los monocultivos transgénicos de exportación; la megaminería; el fracking para extracción de hidrocarburos petrificados; las mega-obras de infraestructura, de turismo y de especulación inmobiliaria urbana. Que no sólo destruyen la naturaleza y quitan/envenenan a bienes comunes naturales sino también agravan cada vez más la desigualdad y la exclusión sociales con las consecuentes militarización de los territorios y la violencia contra las mujeres, o feminicidio.
 
En Argentina, las instituciones de representación política y gremial han estado bloqueando la resistencia al ajuste sin anestesia. Se valieron primero de modelar la esperanza de que los dramas comiencen a superarse mediante las elecciones. Y cuando sucede el rotundo triunfo de la fórmula F-F, lo atribuyen a la sabia voluntad popular. La elogian tanto como si buscasen tapar la realidad concreta de que no resultó en ¡fuera Macri! Al contrario, resultó en continuidad del aguante abajo y de la tregua política. Pero se desentienden de las consecuencias de estar imponiendo el aguante al hambre, la desesperación y la represión.
 
Es que, en acuerdo con la función de las elecciones, no les preocupa el empobrecimiento y su profundización sino que sólo procuran mantener la gobernabilidad y la legitimación del privilegio a ‘inversores’ y ‘acreedores’ por sobre las necesidades e intereses populares. También así se explica porqué prosiguió el acuerdo entreambos bandos de la ‘grieta’ en acelerar el agravamiento extremo de las condiciones mayoritarias de vida y trabajo. Por un lado, para que el nuevo gobierno justifique no actuar según las expectativas del electorado en razón de la pesada herencia. Por otro lado, acelerar la expansión de extractivismos mediante la implantación estatal del amedrentamiento popular por dejar sin sueldos ni obras sociales como, lo ejemplifica, la gravísima situación de docentes y trabajadores estatales de la provincia de Chubut donde el gobierno de Arcione pertenece al Partido Justicialista, Frente de Todos.

Así como José Luís Gioja fue designado presidente del Partido Nacional Justicialista en momentos en que se denunciaban derrames de cianuro desde 2011 por la Barrick Gold en el río Jachal, el carácter antipopular del PJ vuelve a patentizarse en que no se responsabiliza ante las consecuencias presentes y futuras del hambre, la desesperación y la represión. Pero sí se preocupa por el Estado –bajo gestión progresista o neoliberal- en sus distintas jurisdicciones siga gestionando la expansión de la acumulación gran capitalista. Que se realiza por súper explotación del trabajo social y de la naturaleza y por despojo de territorios (o arrasamiento de comunidades, culturas e identidades plurinacionales y acaparamiento de tierras y otros bienes comunes).

Pareciera hoy que ha surgido la ayuda a los desposeídos de todo por el sistema. Ambas “o” (oficialismo y oposición) promulgaron la ley que prorroga hasta el año 2022 la emergencia alimentaria que rige desde 2002. Dicen atender al reclamo de los movimientos sociales. Sin embargo, los del oficialismo celebraron la redacción del proyecto porque las metas fiscales de Cambiemos no son afectadas ni se quita al Poder Ejecutivo la facultad de reasignar partidas presupuestarias.

Por su parte, a semanas de las elecciones, el Frente de Todos ha consolidado la usurpación del poder popular mediante la unidad de las CTA con la CGT. Persigue la ‘paz social’ o la delegación del poder de decidir el destino común de las grandes mayorías sea como sea y programa la lucha contra el hambre en vez de contra la acumulación de riquezas y poder del gran capital local e imperialista. Por el contrario, la garantiza promoviendo el desarrollo de los extractivismos.
 
Ambas “o” mantienen a las mayorías en la creencia de no tener otra que conformarse con sobrevivir. Sobre todo, lo consiguen situándolas de espaldas a las defensas y recuperaciones de territorios y bienes comunes que diversidades de abajo están concretando a lo largo y ancho del país-continente. De ahí lo perentorio de convocar a instalarlas en la agenda social mirando a convertirlas en políticas de la unión de pueblos y naciones del país-continente.

Porqué involucrar en el poder mirando a constituyente del asumir las disputas de territorios y no, en el establecido por los progresismos

 Los incendios de la Amazonía patentizan el porqué de la urgencia de generalizar el compromiso político cultural con la defensa de los bienes comunes naturales como el agua en sus distintos ciclos, cuerpos y estados; biodiversidades, ecosistemas y biomas como las praderas; climas, suelos, semillas, etc.  Que no tienen fronteras y están siendo destruidos por el sistema mundo capitalista que, cada vez más, sólo procura el lucro de corto plazo de l@s poc@s que los expropian y acaparan.

Urge generalizar la toma de conciencia respecto a que los aproximadamente 76.000 incendios de la Amazonía no sólo ocurrieron en Brasil y Paraguay sino también en la Bolivia del gobierno de Evo Morales-Álvaro García Linera. Son producto de las políticas de estado de promover al sistema global de agronegocios y a la deforestación para la expansión tanto de la agricultura sin campesinos ni indígenas como de la complementaria ganadería industrial. En contraste, un millón quinientos mil indígenas que viven actualmente en la Amazonía, como naciones y comunidades, ejemplifican la relevancia del trabajo comunitario según buenos vivires que -durante siglos- ha creado tan gigantesco bioma con importancia fundamental para la vida en el planeta. Es clave que una creciente mayoría de les de abajo sin fronteras valore la obra indígena que son las selvas y los bosques donde se maximizan las biodiversidades creadoras de los equilibrios ecológicos. Sobre todo, haga el viraje desde su conformismo o resignación a la lógica del Capital hacia la expresada en:

Pueblos indígenas de la Amazonia que declaran emergencia humanitaria y ambiental

(..)La carta fue hecha pública a través de la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA), conformada por las organizaciones indígenas de los nueve países que comparten el bioma amazónico. Las organizaciones reconocieron que desde su carácter internacional existe un interés común en encontrar modelos de desarrollo alternativo en el que prime la protección de la biodiversidad, la estabilidad climática y las condiciones para garantizar la vida para las generaciones futuras en las que son fundamentales los aportes de los sistemas de conocimiento tradicional y espiritual para la vida de los pueblos indígenas.
«Desde hace años los Pueblos y Organizaciones Indígenas hemos advertido sobre la necesidad de cambiar las prioridades en los “Objetivos de Desarrollo Sostenibles” para enfocar todos los esfuerzos sociales, culturales, políticos y económicos en la protección de la vida y del territorio de toda la humanidad, que en una relación armonía y equilibrio puedan garantizar la estabilidad climática global. A pesar de nuestras luchas los avances son pocos, mientras que el modelo económico imperante sigue usando el planeta como un banco de recursos, principalmente los territorios indígenas, con lo que se agrava el riesgo de que el planeta se haga inhabitable, y en donde claramente se evidencia a la luz de los ojos del mundo un Genocidio físico y cultural», escriben en la carta. (..) Leer

 

La quema de la Amazonía aclara sobre qué son los ecocidios y cómo implican genocidios silenciados e invisibilizados. Ocultamiento a destapar facilitando la percepción, de una creciente mayoría, sobre el protagonismo de eses ninguneades en las luchas por los derechos humanos y de la naturaleza. Estos últimos se refieren al funcionamiento básico e imprescindible de la naturaleza para la vida de todes en el planeta.

El encubrimiento de los genocidios es posible, ante todo, por gravitación entre les diverses de abajo del racismo y de la concepción burguesa de progreso y bienestar social. Por eso, a quienes somos izquierdas coherentes o anticapitalistas consecuentes, nos urge interpelar e involucrar al «nosotros/as» de les diverses de abajo en cuestionar ese conformismo ideológico con el sistema expoliador. Precisamos facilitar en esas nosotras/os la ruptura con la visión que naturaliza al desarrollo económico e internacional del capitalismo asumiéndolo como el único posible. Nuestro « nosotras/os » necesita descubrirlo mirando en exclusivo hacia les adueñades de las condiciones y medios de vida de casi toda la humanidad. También necesita reparar en que a es@s usurpadores les reconocemos como el imbatible e ineludible poder real.

Esta creencia en la fatalidad de que los grandes capitales saqueen y contaminen es cuestionada y transgredida por los pueblos originarios, las comunidades campesinas y la Unión de Asambleas de Comunidades (UAC) al defender los territorios y afirmar autonomías. También lo hacen todas las otras organizaciones de autoconvocados para resistir al despojo de bienes comunes. De ahí que las luchas indígenas y socioambientales sean estigmatizadas por los poderes dominantes como contrarias al progreso y al empleo de poblaciones empobrecidas. El 60% de los asesinatos mundiales de los líderes de esas luchas, donde las tres cuartas partes eran indígenas, han sucedido en el Abya Yala y se destaca Brasil.

En la convocatoria a su V Cumbre de noviembre de 2013, los Pueblos Indígenas del Abya Yala manifiestan:A 520 años de la invasión a nuestro continente, estamos presentes para decir qué resistimos, qué construimos y qué proponemos. Que no pudieron asimilarnos ni exterminarnos. Que nos identificamos como hijos de la Madre Tierra. Que estamos decididos a ejercer nuestro derecho a la libre determinación. A defender nuestros territorios y decidir nuestra propia forma de vida”.

Otres protagonistas son fundamentales en analizar el porqué y los cómo entretejer comunalidades y territorialidades. Han constituido uniones en diversidad sobre la base de singularidades colectivas que se han ido, o se están, originando por desobedecer a las normas preestablecidas desde arriba. Son importantes al abrir rumbos hacia potencialidades invencibles por nuestros opresores y hacia potencialidades creadoras de buenos vivires entre les diverses de abajo. Mencionemos a:

  •  El "Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales y personas no binarias" de octubre de 2019 es producto de un andar de décadas desobedeciendo al capitalismo, al patriarcado, a las iglesias…e ir haciendo valer sus derechos. En correlación está la Marea Verde que ejemplifica cuán importante es interpelar a los políticos, uno de los desafíos que se plantea GQG, en el período electoral y además durante la vida cotidiana. Ambos movimientos de los feminismos nos descubren esencial que la defensa de los territorios sea junto a la de los cuerpos y espíritus. En fin, el ecologismo feminista fundamenta el imperativo de viraje desde la economía productivista hacia la economía reproductiva.
     
  • La Unión de Científic@s Comprometid@s con la Sociedad y la Naturaleza (UCCS), así como l@s médic@s y otr@s profesionales que asumen sus especializaciones en acuerdo con necesidades e intereses populares. En simultáneo están cambiando sus roles programados por el capitalismo, los están socializando como es indispensable que todos los sectores populares lo hagan para ir construyendo desde ahora la democracia real y efectiva.
     
  • El movimiento internacional de jóvenes reclamando acciones concretas para superar la emergencia climática y ecológica ha conseguido un amplio consenso intra e intergeneracional tan importante que derechas extremas de Europa que negaban la crisis climática comienzan algunas a incluirlas en sus plataformas electorales.

El amplio consenso mundial de atender a la emergencia ecológica climática es una oportunidad de multiplicar espacios en común para la deliberación de los pueblos sobre las causas de tan catastróficas situaciones socio-ambientales. Porque las graves perturbaciones climáticas son síntomas de la crisis ecológica que la vida planetaria sufre por el sistema mundo capitalista.

Justamente la defensa de los territorios y los bienes comunes naturales se realiza para impedir la devastación ecológica y la desintegración de las comunidades y del país en economías de enclave. Esa defensa enfrenta a las transnacionales, al gobierno-Estado en sus distintas jurisdicciones y a los poderes económicos locales. Que, en contubernio, llevan a cabo los extractivismos destructores tanto de ecosistemas como de comunidades. Todavía más, todos los extractivismos producen envenenamientos y exclusiones sociales originando enfermedades discapacitantes o mortales, pobreza estructural, desnutrición y hambre.

En ese entretejerse y comunalizarse es perentorio unirse a construcciones desde abajo en procura de justicia social y por otros modos de vida y trabajo como:
-La de los organismos de derechos humanos por reivindicar a los 30.000 desaparecidos e ir por la condena a cárcel común de los responsables (civiles, militares, policiales y esclesiásticos) de planificar, beneficiarse y ejecutar el genocidio de los 70.
-Las que denuncian y van contra el Nunca Más “gatillo fácil” y cárceles superpobladas de jóvenes desposeídos de todo y bajo estado de excepción.
-Las redes de educación popular y bachilleratos populares.
-El Foro Nacional por un programa agrario, soberano y popular. Una unión, no sólo de los y las trabajadoras de la tierra, sino también de los que pugnan por una soberanía alimentaria, un avance de la producción agroecológica sin el uso de venenos en los campos, y por sobre todas las cosas con un objetivo claro en el horizonte: la reforma agraria integral.
 -La economía popular y solidaria que, junto a las organizaciones en procura de recuperar la soberanía alimentaria, promueve: otros modos de producción, circulación, intercambio y consumo.
-Las autoorganizaciones populares mirando por los derechos a viviendas dignas y a la vida en ciudades; la defensa de los humedales, los espacios verdes, el manejo integral de las cuencas hidrográficas y el medio ambiente sano. Lo hacen contra los desarrolladores urbanos que privilegian los mega  emprendimientos comerciales, turísticos e inmobiliarios por sobre la vida humana de las grandes mayorías y la no humana.

También implica lucha contra los countries y barrios cerrados que no sólo segregan la sociedad sino también acaparan bienes comunes (naturales y sociales) despilfarrándoles, causan inundaciones mortales y desertifican la Pampa Húmeda, el bioma que sostiene a la producción alimentaria pero cuya súper explotación mercantil por el sistema mundo capitalista y su expresión local, la están haciendo desaparecer.

Gustavo Castro, uno de los principales referentes de las luchas antiextractivistas en México y Centroamérica, señala que la disputa en AL es el territorio codiciado cada vez más por las corporaciones. Plantea: "generar procesos organizativos de tal manera que blinden los territorios

a la llegada de otras inversiones, ya sean minas, petróleo, fracking, oleoductos, gasoductos, pero eso implica un proceso de conciencia grande.
Y además de la resistencia, de estar deteniendo, vayamos construyendo una alternativa, eso es bien difícil, pero es la más bonita, me parece la más interesante, cómo podemos generar en lo local proyectos de autonomía y proyectos de vida digna distintos a la dinámica del capitalismo. Y para eso hay que inventarlos, nadie tiene la última regla ni la última receta pero que nos plantea el gran reto en cada una de las regiones, necesitamos construir procesos políticos, sociales, económicos, distintos". En este rumbo, discutamos si las autonomías territoriales mirando a crear buenos vivires entre los diversos de abajo no podrían unirse en concretar
la reforma agraria integral que hoy debe ser anticapitalista, antipatriarcal, rururbana  e independiente del Estado.

Porqué generalizar la atención e involucramiento en las luchas por los bienes comunes de organizaciones de las diversidades de abajo  del país-continente.

-Espacio Intercuencas a principios de octubre del año 2007 manifiesta: Hace casi cuatro meses, en el barrio de La Boca, se reunían más de cien organizaciones sociales, ambientalistas, no gubernamentales y vecinos de Buenos Aires y el Conurbano con el fin de potenciar el ejercicio de algunos derechos sociales, teniendo como ejes el agua y la vida. Desde esa fecha ya se han realizado un total de tres reuniones plenarias en distintas zonas.
«Este espacio tiene la característica de reunir a organizaciones y personas de las cuencas Reconquista-Luján, Matanza-Riachuelo y del Río de la Plata. Es decir que es un espacio de intercambio de toda la región», explica Ernesto Salgado referente del espacio.
La necesidad de constituir un foro regional tiene que ver con la magnitud del problema, que desde el InterCuencas no dudan en caracterizar como de «emergencia hídrica, sanitaria y ambiental, en la provincia de Buenos Aires y la Ciudad de Buenos Aires». No sólo se destacan los problemas de contaminación en los cursos de agua. También hacen estrago los numerosos barrios que se ven afectados por las inundaciones, corolario de la imaginación hídrica de Aguas Argentinas. Destruye equilibrios ecológicos también  la ocupación de los humedales por countries y barrios cerrados como prueba la mortal inundación de La Plata
Asamblea del Delta y Río de la Plata Vecina: «La asamblea se formó el 19 de marzo de 2006. La mayoría somos vecinos de Tigre, de la isla y del continente. Estamos pidiendo el saneamiento del río Reconquista y estamos juntando firmas. También estamos pidiendo para que se promulgue una ley que prohíba los envases descartables. Sabemos que hoy en día hay muchos problemas con la basura, que están los rellenos sanitarios colapsados, los vecinos no quieren que se instalen nuevos rellenos en sus localidades, cada municipio está viendo qué hace con los residuos. Nosotros creemos que una solución es generar menos basura. Para esto sabemos que los envases descartables lo que hacen es agravar el problema».
Vecino: «Hay vecinos que vienen trabajando el tema y recopilando. Pero desde esa época nunca se ha tomado el auge de ahora, porque la gente ha ido tomando consciencia lo que es el avance de la contaminación. La gente participa muchísimo más que antes. Realmente los de arriba no se preocupan como se preocupa el vecino».

(nota 2007)Asamblea de Las Tunas, ¿qué hacen allí?Lo que sucede en Las Tunas es grave. Las napas están colapsadas. Es un lugar que está encerrado por los barrios privados, lo que es el Nordelta, que está elevado sobre los barrios preexistentes. Por otro lado hay siete industrias contaminantes, como papeleras y frigoríficos. Hace poco se detectó arsénico en el agua de una de las escuelas, la Nº 26. Son barrios que no tienen cloacas y tienen más de 20 mil habitantes. Tigre tiene un 10% de cloacas, claro la parte más lujosa, pero Tigre no es rico, no hay cloacas ni agua corriente en gran parte. Entonces esta situación de tener las napas comprometidas y sin agua corriente me llevó a mi a hacer una acción de amparo en representación de algunos vecinos, que fue entregado este viernes en el Juzgado Nº 4 de San Isidro.
Hoy el progreso, entre comillas, no es tal y realmente hoy el progreso es otra cosa, se lo confunde mediante una mirada con afán economicista. Eso nos llevó a un colapso no de 20 mil habitantes, sino de los 14 millones que estamos comprometidos en el Gran Buenos Aires y Capital.
Los gobiernos no pueden suicidarse y decir ‘nosotros somos parte del problema’, que es lo que sucede en realidad. Entonces si uno denuncia a una empresa contaminante seguramente la municipalidad va y les aplica la multa, pero esa multa no hace que dejen de contaminar. Por lo tanto lo que hay que buscar es una solución de fondo, distinta. Pero, lamentable, lo que vemos es que la única solución que tienen para ofrecernos es que la gente se vaya acostumbrando. Esas soluciones sólo se alcanzan si afectás intereses concretos.

-COLECTIVO ANDRÉS CARRASCO. Informe de Reunión plenaria en 2014
El sábado 13 de diciembre se realizó en la sede de FESPROSA la reunión del Colectivo Andrés Carrasco. En primer término, Mimi Alemany y Gonzalo Moyano brindaron un informe sobre la participación del Colectivo en el Congreso de ALAMES en El Salvador. Enviamos más abajo una síntesis del mismo.
Luego de un importante debate se aprobaron las siguientes resoluciones:
1) Dar amplia difusión a la participación del Colectivo en el Congreso y difundir sus conclusiones.
2) Promover la participación en las redes temáticas de ALAMES.
3) Brindar apoyo logístico a la red de medicamentos a cargo de Gonzalo Moyano.
4) Formalizar el pedido de reconocimiento pleno del Colectivo ante los nuevos coordinadores continentales de ALAMES.
5) Convocar a un Encuentro Nacional e Internacional para la segunda quincena de mayo tomando como ejes provisorios: el debate sobre el sistema sanitario en el proceso electoral, extractivismo y resistencias en Argentina y AL, rol de las ONG sostenidas por multinacionales en los diseños de las políticas mundiales de salud.
EL COLECTIVO ANDRÉS CARRASCO PARTICIPÓ DEL XIII CONGRESO DE  ALAMES (Asociación Latinoamericana de Medicina Social)
En el XIII Congreso, en San Salvador, El Salvador, se presentó el Colectivo Sanitario Andrés Carrasco solicitando formalmente la adscripción a la Asociación. El fundamento esgrimido fue que el grupo que había quedado detentando, de hecho, la representación de ALAMES en Argentina, había declinado toda iniciativa o crítica que pudiera afectar la política del gobierno nacional, en cualquier sentido que se formulara.
Un ejemplo es lo concerniente a los aspectos ambientales que tienen evidentes efectos en la salud colectiva como el megaextractivismo minero, el modelo sojero con agrotóxicos y el fracking. En este sentido, no sólo está el saqueo indiscriminado a nuestros bienes comunes, su entrega a las multinacionales, las consecuencias de su explotación respecto del ambiente sino también la imposición de esta política por medios corruptos, de cooptación y represivos a toda la población que se opone. Esta imposición alcanza, como en toda América Latina, a los pueblos originarios que resisten el desplazamiento de sus tierras ancestrales, lo que implica el desvanecimiento de su cultura, su relación con la naturaleza, la salud y la vida.
El Colectivo Andrés Carrasco señala que la política sanitaria ha sido consistentemente regresiva desde 2003 (continuidad además del gobierno iniciado en 2001), incluyendo la progresiva adhesión a planes de los Organismos Multilaterales de crédito, el estancamiento de inversiones estructurales para la salud popular, el sometimiento a la Industria Farmacéutica, la rebaja en la calidad de la relación laboral de trabajadores del sector en forma de contratos basura y bajos salarios.
El Colectivo señala la falta de financiación de programas como el de salud reproductiva, el de la enfermedad de Chagas y el de tuberculosis, entre otros. A su vez el gobierno nacional ha provocado el bloqueo sistemático de las iniciativas tendientes a resolver el tema del aborto clandestino, que se lleva la vida de centenares de mujeres pobres cada año, dejando a muchas de las que no mueren con secuelas por practicarlo, entre ellas la esterilidad.
Una mención especial merece la ley de producción publica de medicamentos, hoy ya reglamentada, con la salvedad de que no fue reglamentado el artículo referido a financiamiento y no hay ningún plan definido por parte del Ministerio de Salud de darle el importante rol que tiene como una industria estratégica para nuestro país. Los laboratorios de producción pública podrían abastecer en gran medida, los fármacos incluidos en los programas antes mencionados entre otras tantas ventajas Es voluntad del Colectivo Andrés Carrasco que ALAMES pueda expresar la lucha por el derecho a la salud que se libra cotidianamente en Argentina.
Las conclusiones del XIII Congreso abren un gran abanico de posibilidades para abordar temas altamente conflictivos y lo demuestran las redes de trabajo que quedaron firmes y que serán los pilares de debate para el próximo congreso y sus encuentros preparatorios.
Especial interés reviste la posibilidad de participación en las Redes Temáticas de ALAMES, que merecen un detalle en este informe:
1) Red de Salud y Trabajo: con un contenido histórico interesante (con antecedentes de enorme valor, como Asa Cristina Laurell y Jaime Breilh) y una actualidad activa pero de un valor relativo. Ver último informe disponible:
http://www.alames.org/documentos/trabajo.htm
2) Red Latinoamericana de Género y Salud: con una fuerte historia combativa y gran prestigio, la Red de Género mantiene una actividad constante, tanto de información como de investigación y formación. En el último Congreso impuso una fuerte declaración:
http://www.alames.org/documentos/genero1.pdf
3) Red de Medicamentos: Conformada a partir del X Congreso, en Bahía de San Salvador, Brasil, no pasó de una red electrónica, donde ha circulado información valiosa, y dos o tres eventos menores. Sin embargo la experiencia puede y debe ser acreditada para relanzarla. Se propuso en este Congreso una nueva forma organizativa y la estamos coordinando.
Se propusieron dos redes nuevas:
a) Red de Formación de Profesionales y Trabajadores/as de salud, que quedó a cargo de Mario Hernández, de Colombia, y que realizará tareas de investigación pero también de formación itinerante, con un formato presencial y virtual que se ha utilizado antes.
b) Red de Ambiente y Salud, que quedó a cargo de Érika Arteaga, de Ecuador, con una larga y combativa trayectoria en el tema.
Existe una Red propuesta que no ha sido desarrollada, sobre Multiculturalidad y salud.
HACIA XIV CONGRESO DE ALAMES, PARAGUAY 2016
Dentro de dos años se realizará el XIV Congreso de la Asociación Latinoamericana de Medicina Social en Paraguay, que coincidirá con el XX Congreso de la IAPH- International Association of HealthPolicy- y que se celebrará en forma conjunta.
Algunos intelectuales vaticinan que la próxima crisis mundial será en los sistemas de salud, basados fundamentalmente en dos factores: uno, la accesibilidad a los servicios médicos y el otro la voracidad de la industria farmacéutica.
Las perspectivas de trabajo son auspiciosas, para el XIV Congreso, que será el primero con plena participación del Colectivo Sanitario Andrés Carrasco.
Fuente: https://fesprosa.org.ar/portal/centro-de-prensa/comunicados/reunion-plenaria-del-colectivo-andres-carrasco-participacion-en-el-xiii-congreso-de-alames/

-La Economía del Bien Común. De abajo hacia arriba; participativa socialmente y abierta a co-crear soluciones vinculadas a las necesidades de los territorios; basada en valores éticos de dignidad, igualdad, solidaridad, sostenibilidad medioambiental, democracia y transparencia; creando lazos colaborativos y redes sostenibles para la actividad productiva en comunidad. Es decir, creando las condiciones para que surja la EMERGENCIA necesaria en este tiempo para el sistema complejo que es la especie humana. Y esta emergencia alumbrará, sin lugar a dudas, la ciudadanía universal y los derechos jurídicos de nuestra Madre Tierra, Gaia.
 Está presente en los movimientos sociales de economía popular y solidaria que tienen estrecho vínculo con redes de educación popular. También con el Foro Agrario y la red de cátedras libres por la soberanía alimentaria.

-Las agrupaciones juveniles por superación concreta y efectiva de la emergencia ecológica-climática
fundamentales en que la construcción de la agenda social mirando a políticas públicas desde la unión de los pueblos sea intergeneracional y se federalice y latinoamericanice.


Sugerencias para instalar agenda social y federal mirando a políticas públicas desde los pueblos

  • Manejo integral de cuencas hidrográficas desde Espacio Intercuencas-Cumbre del agua y desde organizaciones juveniles e indígenas por cambio radical del modo capitalista de producción para atender emergencia ecológica-climática.
  • Economía ecológica y ecofeminismo desde los movimientos sociales de economía popular y las cátedras libres de soberanía alimentaria. Diálogo y vínculo tanto con Foro Agrario como con el Movimiento Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales y personas no binarias
  • Redes Temáticas de la Asociación Latinoamericana de Medicina Social desde el Colectivo Sanitario Andrés Carrasco.
  • Puesta en deliberación y toma de decisiones desde mayorías crecientes respecto al Pronunciamiento del Buen Vivir ante el Honorable Consejo Superior UNT*

    *Nosotres, los descalzos, los sedientos, las indias, analfabetas, los baleados y las apaleadas, les habitantes de la tierra, venimos a decir:
    - El acceso al Agua para la vida es un Derecho Humano, según el Derecho Mayor. Hoy las comunidades vivimos en déficit hídrico, porque se sacrifican comunidades para que vivan las empresas. Como dijo el Hble. Consejero Ferullo, la megaminería solamente es rentable porque las empresas no internalizan los costos por daños ambientales.
    - La Consulta Libre Previa e Informada no fue cumplida por emprendimientos mineros, ni por la universidad, ni por los Estados; violando el convenio 169 OIT y la Constitución Nacional. Por eso apoyamos la moción planteada por el Consejero Estudiantil que propuso a este Hble. Consejo promover el debate hacia dentro de los estamentos.
    - Hemos escuchado las diversas alocuciones de los consejeros en dos sesiones, centradas en discutir la responsabilidad social, patrimonial, ambiental de la UNT. Queremos sumar un aporte a dicha discusión. La implementación de la megaminería en los territorios inauguró la primera gran represión en tiempos de la democracia, acaecida el 15 de febrero de 2010 en Andalgalá. Es nuestro dolor y nuestra obligación nombrar la Ley Antiterrorista, el grupo Kuntur, el Proyecto X. Hubo represiones sangrientas en Famatina, Tinogasta, San José, Belén, Andalgalá, Amaicha, Quilmes. Nuestros pueblos fueron escenarios sangrientos donde las balas de las fuerzas de seguridad pública apuntaron contra los cuerpos de mujeres, niños y ancianos por igual. Hubo personas como Esperanza Nieva y Sebastián Musacchio que fueron asesinadas en circunstancias más que dudosas en el marco de esa lucha. Las corporaciones mineras trasnacionales pervierten las relaciones democráticas, porque son más poderosas que nuestros gobiernos locales, provinciales, incluso nacionales.
    - Existen condiciones asimétricas de poder que no podemos obviar. Los dueños de las corporaciones viven en países del primer mundo, países donde la explotación megaminera está prohibida. En este marco, la UNT se encuentra en desventaja, siendo inviable la posibilidad efectiva de ejercer el pretendido Control Ambiental. Quizá por esos motivos la UNT no ha podido controlar, según las declaraciones de los propios consejeros, el accionar de sus directores en YMAD, de quienes también desconocen sus ingresos, como señaló la Hble. Consejera Estela Noli.
    - Hble. Consejero Rex Bliss: Ud. dijo que el proyecto Agua Rica se realizará de igual manera con o sin participación de la UNT, y en ese escenario, “sería preferible estar adentro que afuera”. Estamos aquí para decirles que en Andalgalá se han realizado más de 500 caminatas por la vida, y como Uds. mismos han podido comprobar, las comunidades, las asambleas, las calles, las urnas, decimos NO. Mientras en este Hble. recinto se puede continuar discutiendo los términos de los contratos, las ganancias, respecto de su patrimonio, al mejor estilo de los CEOS de empresas multinacionales. 
    Pero sepan, Hbles. Miembros del Consejo Superior, que la licencia social para la Megaminería no existe en Honduras, no existe en Ecuador, no existe en Perú y mucho menos en Argentina. El Pueblo Soberano ejercita la Memoria, Verdad y Justicia, y no nos cansaremos de pedir Juicio y Castigo a los delitos de Lesa Humanidad y Lesa Naturaleza. 
    Miren y sientan que la rebelión de Chile está acá cerquita y nos sirve de ejemplo. El pueblo va a defender sus cerros sagrados, porque para nosotros, dinamitar el Yaku Killa, llamado Aconquija, es dinamitar nuestra madre, nuestra casa y la de nuestros ancestros.
    Honorables Consejeros, Sr. Rector, estén al tanto de que vamos a defender nuestro derecho y el de nuestros descendientes al Agua, ya que somos los ancestros del futuro, y en esa defensa, parafraseando sus propias palabras, “es preferible que estén adentro, antes que afuera”. Los invitamos a defender nuestro Derecho Mayor, que es el mismo de Uds. y sus hijos. El Derecho de Vivir en Paz. 

      

18 de octubre de 2019

IV. ¡Basta de terricidios! Colapso socioecológico amenaza a todes y responsables son las empresas nacionales y transnacionales y los Estados.

La herencia colonial de la deuda climática a través de la idea de raza
15 de octubre de 2019
Por Andrés Kogan Valderrama (Rebelión)
A propósito de una nueva conmemoración del mal llamado día de la raza o encuentro entre dos mundos este 12 de octubre, se hace interesante reflexionar en qué medida la crisis socioambiental en la cual estamos envueltos en la actualidad como seres vivos, tiene directa relación con la aparición de un nuevo sistema mundo colonial moderno, el cual desde la conquista hasta nuestros días, sigue dejando huellas en los diferentes territorios que ha impuesto su dominio.

Una de estas huellas, es lo que se conoce como deuda climática, la cual no es otra cosa que el brutal impacto que ha tenido el planeta en los últimos 200 años, como resultado de la explosiva industrialización de algunos países del Norte Global desde el siglo XIX, los cuales con sus sistemas de vida basados en la producción y consumo ilimitado de mercancías, han generado efectos irreversibles para el planeta en su totalidad.
Como la evidencia histórica nos muestra, países de occidente como Estados Unidos, Inglaterra, Alemania, Australia, Canadá, son los que a lo largo de los dos últimos siglos más han impactado el clima a nivel mundial con sus sistemas de vida insostenibles para el planeta. De ahí que desde el Sur Global se hable de una deuda histórica de aquellos países y la necesidad de garantizar una justicia climática para todas y todos, la cual anteponga los derechos de pueblos y territorios por sobre los estados y las empresas.
No obstante, esa expansión industrial de esos países, no es posible entenderla sin un proceso previo de colonización desde 1492, el cual fue capaz de expandirse gracias a la idea de raza, la cual como bien plantea el pensamiento anticolonial, se usó para clasificar mundialmente a distintos grupos de seres humanos en inferiores o superiores. En consecuencia, la racialización de comunidades indígenas durante la conquista, solo se entiende en la medida que los llamados indios fueron vistos como seres salvajes, no civilizados y más cercanos a la naturaleza.
Una herencia colonial que se ha mantenido hasta el día hoy, la cual se evidencia con cada proyecto extractivo que se aprueba e instala en cada país de la región, sea este minero, maderero, agroindustrial o petrolero, en donde siempre los más perjudicados son comunidades indígenas, ante su mayor apego a los territorios. Por eso que es tan importante ser igual de críticos tanto con gobiernos conservadores como progresistas, ya que todos están atrapados en lógicas de colonialismo interno, funcionales al extractivismo imperante.
Sin embargo, la deuda no debiera pagarse en dinero, como algunos sectores de izquierda plantean, sino en decrecimiento de los países más industrializados, que incluya también a países no occidentales como China por ejemplo, el cual es el mayor contaminador del planeta, por lo que se hace indispensable incluirlo también en la lista de países ecocidas a nivel planetario, más allá que algunos sectores decoloniales lo vean como un aliado contra occidente.

China no habrá usado la idea de raza para expandir su dominio económico en la actualidad, como ocurrió con los imperios de occidente, pero igualmente está tomando un estilo de vida que tiene su origen en 1492, el cual se sustenta de la extracción de bienes comunes de América Latina y África.
A su vez, sería bueno que Naciones Unidas entienda de una vez que los Derechos Humanos tienen que ampliarse a los Derechos de Los Territorios, pasando de una mirada jurídica antropocéntrica a una que incluya al resto de los seres vivos, de manera de exigir a los Estados una responsabilidad planetaria en sus políticas. No es posible que en cada cumbre por la crisis climática que se realizan en distintos países, se siga pensando con lógica dual, que separa la cultura de la naturaleza, como si las sociedades se pudieran sostener solas, por fuera de los ecosistemas.
Seguramente los predicadores del crecimiento económico sin fin y expertos en derecho internacional, como son buena parte de los economistas y abogados, sean estos de izquierda o de derecha, les parecerá una locura estas ideas, pero es la única forma de construir en conjunto la idea de una nueva justicia climática, que se haga cargo del calentamiento global y de un sistema depredador, que afecta a las poblaciones más empobrecidas, sean estas humanas como no humanas.
Andrés Kogan Valderrama, sociólogo, editor del Observatorio Plurinacional de Aguas.

III. ¡Basta de terricidios! Colapso socioecológico amenaza a todes y responsables son las empresas nacionales y transnacionales y los Estados.

Declaración de las y los asistentes a encuentro sobre crisis climática, transición energética y extractivismo minero en América Latina

17 octubre 2019
Por OLCA

Frente a la innegable crisis climática y las falsas soluciones levantadas por instancias coaptadas por el sector empresarial transnacional apoyado por los Estados, del 26 al 28 de septiembre se realizó en Santiago de Chile el Encuentro Regional: Crisis climática, transición energética y extractivismo minero en América Latina. Organizado por el Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales, el Observatorio de Conflictos Mineros de América Latina junto a War on Want y Mining Watch Canada.

Consideramos
Que los verdaderos responsables del colapso ambiental son las empresas nacionales y transnacionales y los Estados, principalmente del Norte industrializado y las potencias emergentes como China, a través de sus políticas de fomento a la acumulación capitalista, consumismo y de las actividades extractivistas.
Que el discurso de la crisis climática actual interpela a las personas por una responsabilidad individual, distrayendo la atención de los principales responsables.
Que a los pueblos, comunidades y organizaciones que resisten a estas actividades extractivistas y que defienden la vida, el agua y los territorios se les estigmatiza, reprime, criminaliza y asesina.
Que las empresas y los Estados extractivistas son quienes incurren en verdaderos actos criminales contra toda forma de vida, violando los Derechos Humanos y los Derechos de la Naturaleza.
Que el extractivismo minero en todas sus fases provoca ecocidio y etnocidio en los distintos territorios donde se instala.
Que el crecimiento económico en el Norte Global y las potencias emergentes se esconde tras el discurso de la ‘transición energética’ incrementando exponencialmente las zonas de sacrificio para garantizar el suministro de minerales para las llamadas tecnologías ‘verdes’, a costa de la explotación de nuestros territorios y la precarización de sus habitantes, intensificando la crisis ecológica.
Que a la histórica y manifiesta resistencia existente en nuestras comunidades urbanas y rurales del Sur Global ante la crisis climática, hoy se suma el pánico que se ha instalado en el Norte Global. El pánico no puede imponernos falsas soluciones ni reproducir el extractivismo.
Que la crisis climática, como parte de una crisis ecológica, es una condición del modelo de desarrollo mundial capitalista, que requiere múltiples acciones conjuntas de los pueblos del mundo.
Denunciamos
Cualquier intento de las empresas mineras de beneficiarse de la crisis climática con engaños como: Relaves Inclusivos y/o “adopción” de pasivos ambientales, Minería Responsable, Minería Verde, Minería Sustentable, Minería Ecológica, Minería Limpia, Minería Climáticamente Inteligente, Mecanismos de Compensación frente a daños sociales y ambientales, Economía Verde y cualquier otro concepto que busque lavar su imagen o permanecer en la impunidad.
A los Estados y las corporaciones que descuartizan, dividen, privatizan, rematan y mercantilizan a la naturaleza y los territorios para convertirlos en recursos, mercancías o servicios ambientales.
Las visiones de una transición que se centren en la mera nacionalización de los minerales y el petróleo y no garantizan un cambio estructural, distinto al capitalismo extractivista.
Cualquier apropiación de conocimientos, experticias y sabidurías locales por las empresas mineras y los Estados para fomentar actividades extractivas. Las verdaderas conocedoras de los territorios son los habitantes y nadie más.
Que las empresas extractivistas además de enajenar el medio ambiente también deterioran la credibilidad y autoridad de las instituciones gubernamentales con acciones de corrupción de funcionarios y entidades del Estado.
Que a la fecha las “COPs” no han aportado a la solución de los problemas de injusticia climática y desigualdad provocada por el extractivismo depredador, concentrando las decisiones a la sombra de los intereses empresariales responsables de la crisis climática actual.
Reconocemos
Que la fortaleza para enfrentar esta crisis está en los jóvenes, mujeres, comunidades y organizaciones, movimientos y territorios.
Que nuestra lucha anti-capitalista también es una lucha decolonial, anti-patriarcal y anti-racista.
Que la naturaleza es sujeto de derechos y su reconocimiento es una necesidad global.
La autodeterminación de los pueblos para resistir y decir “no” ante la invasión de las empresas mineras en sus territorios.
Lucharemos
Para que la justicia ecológica surja de los territorios desde donde se lidera los procesos para proteger las formas de vida, el agua, los glaciares, los ríos, los ecosistemas y la Madre Tierra cada día más amenazados e impactados por el capitalismo extractivista depredador.
Por respetar y fortalecer la autonomía de las comunidades y sus organizaciones, para definir las soluciones definitivas en el marco de la justicia y la equidad en función de la naturaleza, el planeta y la humanidad.
Por el respeto a los pueblos Indígenas, campesinos y otras comunidades, quienes son los guardianes de sus territorios.
Por detener la entrega de concesiones mineras y petroleras en los territorios.
Por apoyar procesos de prohibición y resistencia a la mega-minería.
Para asegurar que los responsables de los procesos de cierre sean las mismas empresas mineras que se beneficiaron del saqueo y que la reparación integral del territorio surja de un proceso colectivo y participativo de las comunidades afectadas.
Para que las catástrofes ambientales, la contaminación, los asesinatos y cualquier otra violación a los territorios provocados por empresas mineras sean reconocidos por lo que son: CRÍMENES. Es urgente desarrollar políticas y mecanismos vinculantes para enfrentar la impunidad de las empresas, sus dueños, ejecutivos y sus centros financieros.
Para fortalecer organizaciones y movimientos que luchan en defensa de los territorios.
Desarrollar acuerdos regionales de solidaridad y complementariedad para asegurar la soberanía alimentaria, energética y económica.
Para defender el agua en todos sus estados como fuente de vida.
Para sembrar, celebrar y fortalecer territorios libres de minería.
Organizaciones firmantes:
Asamblea por la Defensa del Elki (Chile/Elqui)
Acción Ecológica (Ecuador/Quito)
Asamblea por el Agua del Guasco Alto (Chile/Huasco)
Belén dice NO a la minería (Chile/Arica)
CENSAT Agua Viva (Colombia/Bogotá)
Centro de Documentación e Información Bolivia (CEDIB) (Bolivia/Cochabamba)
Centro de Investigación sobre Inversión y Comercio (CEICOM) (El Salvador/ San Salvador)
Codemaa (Chile/Atacama)
Comunidad Indígena Diaguita Patay Co (Chile/Huasco)
Coordinadora Ambiental Valles en Movimiento Limarí – Monte Patria (Chile/Limarí–Monte Patria)
Coordinadora Penco-Lirquén (Chile/Penco-Lirquén)
Coordinadora por la Defensa del Río Loa y la Madre Tierra (Chile/Calama)
London Mining Network (Reino Unido/Londres)
Movimiento por las Sierras y Aguas de Minas Gerais (Brasil/ Minas Gerais)
Mesa Comunal de Turismo Monte Patria y Limarí (Chile/Monte Patria - Limarí)
Mining Watch Canada (Canadá/Ottawa)
Observatorio de Conflictos Mineros en América Latina (OCMAL) (Chile/Santiago)
Observatorio Conflictos Mineros de Zacatecas (OCMZAC) (México/Zacatecas)
Observatorio de Ecología Política de Venezuela (OEPV) (Venezuela/Caracas)
Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales (OLCA) (Chile/Santiago)
Observatorio Plurinacional de Salares Andinos (OPSA) (Chile/Atacama)
Putaendo Resiste (Chile/Putaendo)
Red de Afectados por la Vale (Brasil/Minas Gerais, Brumadinho)
Red de Mujeres El Loa (Chile/Calama)
War on Want (Reino Unido/Londres)  
Fuente: http://www.biodiversidadla.org/Documentos/Declaracion-de-las-y-los-asistentes-a-encuentro-sobre-crisis-climatica-transicion-energetica-y-extractivismo-minero-en-America-Latina

II. ¡Basta de terricidios! Colapso socioecológico amenaza a todes y responsables son las empresas nacionales y transnacionales y los Estados.

Argentina. Ya van 9 días de la ocupación pacífica del ministerio del Interior por parte de mujeres indígenas que luchan por el territorio y la vida /Convocan concentración y acto solidario este sábado a las 13 horas



(..)Por último, se anunció que el sábado a las 13 horas se realizará en la puerta del ministerio (25 de Mayo 101) una concentración y acto solidario, con la intervención de músicos y artistas.
Como se ve, la Revolución de las flores nativas y rebeldes sigue dando pasos en aras de conseguir respuestas concretas para sus demandas y reclamos.

Parte de Prensa
Noveno día de la #OcupaciónPacifica en el #MinisterioDelInterior llevada adelante por el Comité de Mujeres Indígenas de territorios en conflicto autoconvocadas.
Queremos comunicarles que esta lucha es por el territorio y por la vida. Llevamos nueve días soteniendo esta lucha por la visibilizacion.
Hoy hemos tenido una reunión con la secretaria del Instituto Nacional de las Mujeres (INAM), Silvia Lommi. Fue una reunion muy positiva. Queremos reiterar que estamos acá de manera autoconvocada, cada una de nosotras decidió salir de los territorios a luchar y ser la cara visible, ser la voz se esos ríos, de esos cerros, de esas montañas que estan siendo fuertemente amenazados por empresas extractivistas.
Queremos agradecerles a cada uno de ustedes por su apoyo. Nos sentimos acompañadas.
La secretaria Lommi nos recibió muy amablemente, escuchó las verdades que han sido omitidas hace muchísimo tiempo, verdades de hermanas indígenas que han sido asesinadas por feminicidio indígena en nuestros territorios. No solamente escuchó nuestras historias de dolor sino también nuestras propuestas para poder trabajar en nuestras comunidades, para ser nosotras las operadoras o defensoras de la vida, como preferimos llamarnos. Trabajaremos para relevar todo lo que tenga que ver con violencia hacia las mujeres indígenas y feminicidios, tanto en la periferia como en la urbanización, para poder poner en claro a este gobierno y a los que vienen que hay muerte hacia nuestras mujeres.
Exigimos justicia. También expusimos que no todas somos iguales, no todas somos mujeres, dentro de las naciones indígenas también hay disidencias.


Vamos avanzando de a poco, esperamos que desde los otros ministerios nos reciban y se sensibilicen con las demandas que traemos. Nos falta la presencia del secretario de salud y del ministro de medio ambiente que parece nos va a recibir mañama a las 13hs ya que realmente los casos que traemos son urgentes. Para nosotras no solamente es el cuidado de la naturaleza sino conservarla. Así que esperamos tener novedades en el día de mañana. Queremos expresar la solidaridad con compañeres que han estado aquí apoyándonos desde el primer día y que están siendo hostigades por la policía. Repudiamos la persecución que intenta criminalizar la solidaridad, que intenta desarticular los lazos que hay entre los pueblos y queremos pedirles que no duden en hablar con nosotras porque nos importa mucho la seguridad de todes ustedes.
Esto da cuenta del peligro en el que se siente el sistema cada vez que los pueblos de manera unida y amorosa entendemos la magnitud de la lucha que tiene que ver con el resguardo de la vida. Aca venimos a denunciar a las grandes empresas extractivistas transnacionales que están destruyendo todo. Venimos a declararnos en contra del terricidio y eso les está preocupando. Asi que compañeres no se dejen intimidar y aquí estamos para ponerle el cuerpo ante la necesidad de garantizar la seguridad de ustedes. También queremos agradecer a les trabajadores del Ministerio del Interior que se han comportado amablemente en general, fueron pocos los casos de trabajadores racistas que se molestaron ante esta medida, en general hemos tenido expresiones de apoyo y respero. Continuamos esta ocupación pacífica. Esto es memorable, pasaran los años y se recordará que alguna vez vinieron un puñado de mujeres indigenas rebeldes a decir que había que hacer algo contra el terricidio que hay que preservar la vida de los territorios y los pueblos. Esperamos que esto sea una semillita que germine en una gran rebelión que haga nacer una nueva sociedad. Exigimos a la Secretaría de Salud que nos reciba también el día de mañana.

Fuente: http://www.resumenlatinoamericano.org/2019/10/17/argentina-ya-van-9-dias-de-la-ocupacion-pacifica-del-ministerio-del-interior-por-parte-de-mujeres-indigenas-que-luchan-por-el-territorio-y-la-vida/

I. ¡Basta de terricidios! Colapso socioecológico amenaza a todes y responsables son las empresas nacionales y transnacionales y los Estados.

Argentina: Sigue la revolución de las flores nativas

Por Carlos Aznárez, Resumen Latinoamericano, 17 octubre 2019

(..)Autoconvocadas para hacer oír sus reclamos, estas mujeres se enfrentaron una vez más con un Estado que desborda racismo por todos los poros, que más allá de quien gobierne, generalmente se las margina como ciudadanas de una clase muy inferior al resto. Se les roban sus tierras, se impiden sus ceremonias ancestrales, se las expulsa con violencia de pequeñas parcelas donde mantienen cuatro gallinitas, un par de cabras o en el mejor de los casos algunas ovejas. Muchas de ellas cargan sobre sus espaldas las marcas del rigor con que las maltratan gobernadores esclavistas o empresarios trasnacionales que les imponen hidroeléctricas o deforestan a mansalva para que “se vayan de una vez esos indios molestos”.

Con razón, declaran a quien las quiera escuchar: “Acusamos de terricidio a los gobiernos, y a las empresas que están asesinando nuestros territorios». Y agregan; «Llamamos terricidio al asesinato no sólo de los ecosistemas tangibles y de los pueblos que lo habitan, sino también al asesinato de todas las fuerzas que regulan la vida en la tierra, a lo que llamamos ecosistema perceptible”.

Son sabias y peleonas estas mujeres y por eso van logrando poco a poco lo que se proponen. Lo hacen en sus comunidades, en peleas desiguales con gendarmes, policías brutales y jueces que las miran con desprecio. Muchas veces les va la vida en ello, pero no retroceden. También aquí ocurre lo mismo, ya que al ver que un ministro se borraba, levantaron la apuesta y dijeron: “reclamamos una mesa resolutiva interministerial”. Y así, ya pudieron contar sus reclamos en el ministerio de Justicia, donde surgieron algunos avances para investigar a fondo el caso de Marcelino Olaire e Ismael Ramírez. Sin embargo, la ocupación sigue, a la espera de poder hablar con otros ministerios y romper con la muralla de silencio que generalmente tiene el Estado cuando los pueblos originarios exigen soluciones.

Capítulo aparte de esta importante acción directa encarada por 23 mujeres que saben lo que quieren, es otro de los desprecios habituales, el de los medios hegemónicos de comunicación, que estos 9 días hicieron como si el problema no existiera. Ellos, que tan presurosamente van a sitios intrascendentes movidos no por la noticia, sino por el morbo, no se dignaron a aparecer por 25 de mayo 101, donde está instalado el “campamento de la dignidad y la lucha”. Como en muchas otras ocasiones, fueron los medios alternativos los que dieron visibilidad a lo que está ocurriendo hasta el momento en que se escribe esta nota. Cronistas sensibles que no van detrás de primicias sino de hacer fuerza, a su manera, para que la victoria alumbre a estas mujeres que no solo hablan por su gente, ya que también traen la voz de los valles, de los ríos y de las montañas.

Fuente:  http://www.resumenlatinoamericano.org/2019/10/17/argentina-sigue-la-revolucion-de-las-flores-nativas/

III. El petróleo no es futuro, entonces Vaca Muerta dejará sólo ecocidios-genocidios

¿Tendencias en el nuevo tiempo político en América Latina?
Crisis de la civilización petrolera,
extractivismo predatorio y
política del saqueo
14 de agosto de 2019

Por Emiliano Teran Mantovani (Rebelión)

I. Nueva fase del extractivismo y la oleada de acumulación por desposesión
Del llamado ‘neo-extractivismo progresista’ en Venezuela apenas queda hoy una burda y vacía retórica ‘revolucionaria’, que desborda un cinismo escalofriante. En esta ruta al desastre que hemos transitado en el país, lo que viene emergiendo es un nuevo escenario del extractivismo, sui generis, uno de carácter absolutamente predatorio que difícilmente pueda ser entendido sólo bajo los códigos reduccionistas de la polarización, o bien de la puesta en escena y la retórica de los principales líderes político-partidistas.
Su contexto inmediato: la maduración de la Gran Crisis venezolana (2013-2019), atravesada por intensas luchas por el poder (en sus múltiples escalas), un aumento de la internacionalización del conflicto político, una desestructuración de la economía (formal) nacional, y un peligroso proceso de descomposición de la política que no sólo impulsa una significativa fuerza derechizante, sino también una mafización (o gangsterización) de la misma.
Este extractivismo predatorio no se establece por medio de una maquinaria corporativa que homogéneamente, de arriba hacia abajo, controla el proceso de apropiación/capitalización de la naturaleza y los territorios del país; ni tampoco por medio de la dominación irresistible de un sector o grupo de actores políticos nacionales. Más bien está marcado por la multiplicidad, volatilidad, inestabilidad, fluidez, fragmentación, precariedad; por un mosaico de conflictividades, de diversa intensidad y violencia, de coaliciones ramificadas y accidentadas; por el desgarramiento sistémico y por la trasnacionalización.
Pero no se confunda. A pesar de lo revuelto y movido del escenario, aquí hay una política. El conjunto de grupos y actores que disputan la gestión y participación en el extractivismo, sean actores provenientes de la esfera estatal (en sus diferentes facciones), de los grupos políticos de oposición, de grandes y medianas potencias internacionales, de grupos armados irregulares y criminales, entre otros, se orientan y operan fundamentalmente a partir de una política del saqueo. Esta, sea porque representa el mecanismo esencial de la acción, o porque se produce como una forma de aprovechar la vorágine dominante –lo que a su vez profundiza la crisis y los factores causantes del conflicto–, es la política compartida de los actores en disputa, y formatea el nuevo escenario del extractivismo en el país.
Esto tiene implicaciones tremendas, en la medida en que la geografía venezolana va siendo atravesada por las lógicas de las violentas economías de enclave, por lo que presenciamos la formación de un extractivismo de trincheras, de posiciones, de feudos, en el cual grupos del sector militar, gobiernos locales (alcaldías, gobernaciones, etc.), la criminalidad organizada, grupos armados para-estatales de diverso proceder (nacional e internacional), conforman poderes particulares (dependiendo del territorio donde se desenvuelvan) y tienen como botín los recursos, los territorios y la población.
El trasfondo esencial de esta situación es el impulso de una gran ola de acumulación por desposesión de alcance nacional, que está pulverizando el ya vulnerado estado de derecho y provoca que el muy heterogéneo y fragmentado campo de resistencias, contestaciones y luchas populares ante el expolio, sea atravesado por lógicas de guerra. Es en este sentido que hablamos de un extractivismo predatorio.

II. Rasgos del extractivismo predatorio
Política de Estado y estado de la política
No existe ninguna disputa entre demonios y redentores en Venezuela. En este escenario, todos los grupos de poder en pugna son diferentes expresiones de un voraz neo-colonialismo sobre la vida. El extractivismo predatorio y su política del saqueo deben ser entendidos en su doble dimensión: tanto como una política de Estado, encabezada hoy por el Gobierno de Nicolás Maduro –principal gestor de este proceso masivo de acumulación por desposesión en el país–; como una expresión del estado de la política, en franca descomposición y vandalización, la cual, aunque lo abarca, va mucho más allá del poder formalmente constituido, y se manifiesta en una multiplicidad de actores que operan desde la ilegalidad, la corrupción, la criminalidad y la para-política. Ambas dimensiones están profundamente atravesadas por el accionar de actores y lobbys internacionales, principalmente provenientes de los Estados Unidos, Rusia, China, Cuba, Colombia, Turquía, España, entre otros.
Esta política de Estado se configura hoy como un régimen de apropiación/extracción, gobernabilidad y territorialización basado en un estado de excepción (jurídico y de facto) de perfil primordialmente militar, que se organiza en torno a la hexada: reformismo neoliberal autoritario / violencia exacerbada / des-territorializaciones / minerías / despojo generalizado / administración de la precariedad.
El dramático colapso de la industria y de la renta petrolera, así como del Petro-Estado, junto a la descomunal corrupción, las tensiones políticas internas y los efectos de las sanciones impuestas por el Gobierno de los Estados Unidos (principalmente desde 2017), han fragmentado el extractivismo en el país, promoviendo una multiplicación de operaciones de extracción y despojo, en las cuales prevalece la minería como una actividad fundamental parala reproducción de estructuras de poder local y nacional.

Convertir a Venezuela en una mina
Esta situación determina esta política de Estado, la cual se expresa tanto en la programática formal del Gobierno de Maduro, como en la proliferación de minas irregulares que sostienen poderes locales vinculados a militares, gobernadores, alcaldes o funcionarios corruptos de alto nivel.
Respecto a lo primero, el Gobierno de Maduro ha insistido en la depredadora opción minera como la supuesta vía para ‘salir de la crisis’ y ‘diversificar la economía’. Dicha opción, que en un principio se orientaba al mega-proyecto del Arco Minero del Orinoco, se presenta en la actualidad como un más amplio y definido mapa minero (extracción metálica y no metálica), que ofrece al expolio prácticamente todo el territorio nacional. Sobre esto destaca la presentación en junio de 2019 del ‘Plan Minero Nacional 2019-2025’, que sistematiza, como nunca, la meta de recuperar y aumentar la “producción” a su ‘máxima capacidad’ de cuanto emprendimiento minero haya disponible en el país (oro, diamante, hierro, carbón, níquel, coltán, fosfato, feldespato, bauxita, mármol, granito, caliza, entre otros). Esto se da en el marco de una progresiva radicalización neoliberal (la que hemos llamado ‘El Largo Viraje’ 2014-2019) que desregula, flexibiliza y adapta crecientemente al país a las lógicas de ajuste y a los requerimientos de las corporaciones transnacionales.
Pero esta programática es apenas la fachada normativa y pseudo-institucional que busca recuperar y re-centralizar algunas rentas y excedentes que puedan oxigenar las precarizadas arcas gestionadas por el Poder Ejecutivo, mientras que se presenta una vitrina minera para ahora sí ofrecer las verdaderas ‘oportunidades de negocios’ para el capital transnacional (Plan Minero dixit). Detrás de esta fachada se revela el que es hoy, el extractivismo realmente existente: se multiplican minas y operaciones de extracción a lo largo y ancho de toda la geografía nacional, extracciones absolutamente arbitrarias, irregulares, atravesadas por la corrupción, el pillaje y la ilegalidad. Areneras que tienen a pobladores locales bajo amenaza; militares sacando carbón vegetal para su comercialización; total complicidad e incluso direccionalidad de funcionarios del Estado en la extracción ilegal de oro en la región Guayana; emprendimientos devastadores y sin ningún control, como el de la minería de arenas en el río Turbio; u otros que emergen bajo las sombras y en el secretismo y que generan conflictos con las poblaciones locales, como el ya conocido caso de las iniciativas de minería de cal y feldespato en el Cerro La Vieja. Son apenas ejemplos de una oleada extractiva que apunta a convertir a Venezuela en una mina.

El asalto a la tierra/territorio y la política del más fuerte
Sin embargo, y como ya mencionamos, no se trata sólo de la apropiación minera. La política del saqueo es integral en la medida en la que se orienta, por un lado, de acuerdo al valor y la vocación que puedan tener las tierras (agrícola, maderera, ganadera, turística, etc); y por el otro, al control y dominio territorial. Ambos factores (tierra/territorio) están políticamente entrelazados. Esto nos señala al menos tres cosas fundamentales e interrelacionadas que vale la pena destacar:
a) esta política constituye el marco de la violenta arremetida de persecución y despojo sistemático de tierras que se está produciendo en la actualidad contra los campesinos del país, con el fin de favorecer a viejos y nuevos latifundistas. La Plataforma de Lucha Campesina, organización en la que confluyen diversas agrupaciones del campo venezolano, y que ha ocupado recientemente las instalaciones del Instituto Nacional de Tierras en Caracas, ha señalado más de 100 casos de estos despojos e irregularidades que favorecen al latifundio, además del acoso, la criminalización y la judicialización que están sufriendo los pequeños productores. Lo más grave es que no se ha hecho justicia hasta hoy ante los más de 350 campesinos asesinados durante el proceso bolivariano, lo cual en cambio se ha agravado en los últimos doces meses, donde han sido ultimados 25 campesinos –6 de ellos el pasado 27 julio en el estado Barinas;
b) ante el colapso de la renta petrolera, es importante insistir en que el conflicto no se define simplemente por los recursos y el saqueo per se, sino fundamentalmente por una política que busca establecer un modo de gobernanza configurado en torno a estas lógicas del pillaje. Esto implica que para los actores que persiguen la hegemonía, no basta la apropiación económica, si no se establece el régimen de dominación política. Todo esto revela la necesidad por parte de estos actores de asentar geográficamente el poder y, por tanto, muestra el trasfondo de disputas por los territorios;
c) ante la debilidad del Estado venezolano, esta fase predatoria del extractivismo está siendo determinada por las lógicas de la imposición del más fuerte, lo que configura a su vez un escenario abierto de conflicto, determinado en muy buena medida por lógicas de guerra. Esto es muy significativo porque hace que, de hecho, el punto de partida de la política sea la extra-legalidad, la excepcionalidad. O para decirlo en otras palabras, las prácticas criminales, al menos en sentido estricto, penetran profundamente la política de Estado y atraviesan determinantemente el estado de la política hoy.

Violencia sistemática en expansión y federación del saqueo
En esta fase predatoria del extractivismo en Venezuela, la violencia juega un rol central. Es la mediación política principal. Violencia exacerbada, masiva, sistemática. Violencia acompasada con los nuevos tiempos para América Latina y las crecientes tensiones geopolíticas. Violencia transversal, que determina tanto la política de Estado como el estado de la política.
El Gobierno de Maduro escala cada vez más en el despliegue cuantitativo y cualitativo de la violencia. Todo este avance de la acumulación por desposesión se viene haciendo bajo una intensa represión –fundamentalmente contra los grupos sociales que ofrezcan resistencia– en la cual podemos destacar el rol de los cuerpos de seguridad especiales (como es el caso del FAES) o de grupos para-estatales o para-policiales diversos, muchos de ellos denominados mal llamados ‘colectivos’. El FAES (iniciales de Fuerzas de Acciones Especiales) está siendo empleado para numerosas operaciones de contención de la protesta en el país, por medio de procedimientos militares y actuando como un ejército de ocupación, con formatos de ataque letal mediante los cuales realizan ejecuciones extrajudiciales. Estos cuerpos de seguridad no distinguen si sus objetivos son ‘opositores’ al gobierno o chavistas que lo apoyan, como se dio con el desalojo violento de campesinos chavistas que intentaban recuperar sus tierras en el estado Guárico y la retención del vocero campesino Jesús Osorio. Por otro lado, el papel de los grupos armados para-estatales, que pueden ser provenientes de organizaciones políticas, funcionarios vestidos de civil, hampa, policías, entre otros, ha sido primordialmente de amedrentamiento en las protestas de diverso tipo que se dan contra el gobierno.
El resultado de esto ha supuesto un acorralamiento de la ciudadanía y las organizaciones de base que protestan no sólo antes las muy precarias condiciones de vida actuales, sino también para aquellos que resisten a esta política del saqueo. Ejemplos de ello lo conseguimos en las resistencias del pueblo indígena pemón por la autodeterminación en sus territorios, con la consiguiente respuesta gubernamental de militarización, amedrentamiento, torturas, tratos crueles y degradantes e incluso el asesinato de integrantes de este pueblo; en la situación de acoso y criminalización que, sea por acción u omisión, se produce contra las comunidades yukpa familiares de Sabino Romero y Carmen Fernández; en la criminalización del movimiento campesino por parte de voceros gubernamentales; o en la voraz cooptación de comunidades indígenas para que aprueben el Arco Minero del Orinoco, aprovechando su muy precaria situación humanitaria; entre otros.
Pero como ya se ha dicho, todo esto se solapa con la violencia generada desde los actores que operan más allá del régimen formal: bandas criminales locales controlan, con formas de violencia extrema, buena parte de las minas de oro del sur venezolano; grupos armados vinculados a los poderes del latifundio son señalados por las organizaciones campesinas como los responsables del asesinato de decenas de sus integrantes; disidentes provenientes de las FARC penetran territorios venezolanos, dedicándose a actividades delictivas; del mismo modo, integrantes del ELN operan en territorio nacional, incluyendo en las minas; paramilitarismo colombiano ejerce la fuerza en numerosos territorios fronterizos del país, interesados tanto en el contrabando transfronterizo, como en el posicionamiento colombiano/estadounidense en territorio venezolano; y diferentes formas del crimen organizado transnacional y el narcotráfico, siendo este último el encargado de mantener y controlar las rutas de tránsito de la droga hasta los puntos de desembarco regional. Cabe destacar que, el contrabando transfronterizo es muy significativo (principalmente hacia Colombia) y que fomenta que los commodities extraídos en Venezuela (madera, gasolina, cultivos como la palma aceitera, especies protegidas, etc.) sean mejor vendidos en el país vecino, dado las enormes diferencias existentes entre el valor del bolívar y el peso colombiano (o el dólar).
Sobre todo lo dicho, es fundamental destacar al menos tres cosas: una, que si bien muchos de estos grupos están en confrontación y rivalizan entre ellos, otros más se articulan y cooperan mutuamente en pro de intereses particulares. Esto hace estallar la limitada interpretación de la polarización política que sólo ve disputas entre chavistas y opositores, o bien entre Venezuela y el Imperio estadounidense. El entramado del conflictivo escenario político venezolano es mucho más complejo y movible que eso.
Dos, que la frontera entre lo legal y lo ilegal, entre lo formal y lo informal, se ha hecho en extremo borrosa, y antes que ser sólo una condición anormal, se ha vuelto la normalidad. El caso venezolano revela como la extra-legalidad es la norma y es el factor determinante del extractivismo realmente existente. El Arco Minero del Orinoco es un ejemplo emblemático de ello.
Tres, que estas dinámicas descritas son multi-escalares, fluidas y transfronterizas, en la cuales, las disputas territoriales e intereses locales, que tienen sus propias particularidades, dinámicas y tiempos, se articulan con poderes de más amplia escala, como los gobiernos locales o regionales, el Poder central estatal, las corporaciones transnacionales, las potencias imperiales, los mercados y rutas transfronterizas, el crimen organizado transnacionalizado, entre otros. En el caso venezolano, la precariedad estatal y la diversidad de actores en disputa ha configurado un mapa de coaliciones de poder que, por un lado establece regímenes locales basados en concesiones otorgadas ‘desde arriba’, que sostienen la política del despojo; y por otro lado, conforma canales entre poderes que permite cierta transmisión de riqueza y poder hacia los precarizados mandos centrales o esferas de poder más altas. Todo esto ha generado la formación de una especie de federación del saqueo.

III. ¿Qué nos muestra Venezuela de este nuevo tiempo político en América Latina y el Caribe?
La derechización del Gobierno bolivariano y los lastres de la izquierda
El devenir del proceso bolivariano nos ha llevado hasta este desastre que se vive en el país, hasta este largo laberinto del cual aún se busca desesperadamente una salida. Así como es indiscutible que este ha sido un proceso muy conflictivo y que este terrible resultado ha sido también construido por otros actores políticos a parte del Gobierno bolivariano (poderes económicos locales tradicionales, partidos políticos de oposición nacional, derechas regionales, política exterior estadounidense, grandes capitales financieros transnacionales, etc.), del mismo modo es indiscutible que ha sido el propio Gobierno el principal responsable de esta situación, allanándose el camino a ella incluso desde el período de Chávez. No es posible eximirlo de este desastre, como tratan algunos. Pero incluso hay que señalar algo aún más grave: en el período de la Gran Crisis que se inaugura a partir de 2013/2014 hasta nuestros días, se genera un extraordinario despliegue de lógicas del saqueo y el desfalco impulsadas desde las estructuras de poder del Estado –que ya existían previamente y se señalan como una de las causas coyunturales de dicha crisis–, las cuales, ante la suma de intereses y circunstancias acaecidas, terminaron asentando la política del saqueo como sistema de gobierno. En el marco del proceso de descomposición política y derechización del Gobierno bolivariano, antes que poner en primer lugar la solución de la crisis, se ha priorizado el mantenimiento del poder a toda costa, por lo que se fue reorganizando conscientemente el extractivismo hacia esta forma predatoria, administrando la sociedad desde la precariedad y el estado de excepción militarista, con un alto componente criminal. El actual Gobierno de Maduro es absolutamente funcional al capital foráneo y la apertura de nuevos procesos de re-colonización, principalmente vinculados a China y Rusia, lo que no es del agrado del Gobierno de los Estados Unidos, que considera a Venezuela como parte de su patio trasero.
El caso de Venezuela ha sido muy sensible para las izquierdas en el mundo, para sus agendas, su legitimidad y reputación, que hoy se encuentran en un proceso de reflujo y estancamiento, mientras sectores de derecha y extrema derecha han crecido en la región. Sobre esto, de manera general pueden destacarse dos tensiones que evidencia el caso venezolano. 

La primera, señala que el proceso de derechización en Venezuela, antes que darse por la llegada de un nuevo Presidente de ‘derecha’ (como ocurrió en el caso argentino o brasilero), fue generándose desde el propio seno del proceso bolivariano, y sectores de las izquierdas tienen parte de responsabilidad en esto, al acordar que la política ‘correcta’ era no sólo apoyar y acallar sus críticas, ante el avance de casos de corrupción, errores de gestión y represión a organizaciones sociales, sino incluso señalar, criminalizar y tratar de neutralizar las críticas que otras izquierdas sí realizaron. Esto vuelve a evidenciar que la autocensura y el rol policial es un terrible camino para estos sectores ‘contra-hegemónicos’.

La segunda, y en relación a lo anterior, nos muestra que parte de las izquierdas no han sabido hasta hoy rechazar a un Imperio criminal como el de los Estados Unidos (y sus aliados), sin terminar dando sostén a un gobierno autoritario que, en nombre del ‘socialismo’ y la ‘revolución’, impulsa políticas neoliberales, saquea el país, favorece al capital transnacional, mientras persigue trabajadores, indígenas y campesinos. Los pueblos, en sus luchas concretas y anhelos emancipatorios, sencilla y lamentablemente no tienen sólo un enemigo.

Venezuela es un síntoma del nuevo tiempo latinoamericano
Pero, además de los debates en la izquierda ¿qué nos dice Venezuela de este nuevo tiempo político en América Latina y el Caribe? Una de las grandes preguntas que surgen es si esta fase predatoria del extractivismo es sólo la expresión de una crisis localizada y coyuntural, o si bien revela los factores constitutivos de un nuevo período histórico que se despliega en el siglo XXI.
Venezuela podría también ser vista, tal vez, como la más clara expresión de la crisis de la civilización petrolera. Si se quiere, también evidencia muy bien los probables escenarios (ya no tan futuros) del antropoceno: colapso energético, caos sistémico, migraciones masivas, disputas por los recursos, etc. Luego, podemos analizar en detalle la especificidad latinoamericana, y advertimos que en Venezuela lo que colapsa es precisamente una sociedad basada, con un alto sesgo, en el modelo extractivista/rentista/dependiente y lo que estallan son las contradicciones sociales, económicas, culturales, geográficas y políticas propias de nuestras sociedades periféricas (como la dependencia alimentaria, las desigualdades y marginación social, fuerte informalización de la economía, violencia endémica, expansión de la criminalidad, entre otras). 

Esto nos remite a pensar en dos factores: uno, ante la intensificación histórica de las contradicciones inherentes de nuestras sociedades, es necesario resaltar la inviabilidad de las economías dependientes y de cómo la apuesta extractivista/rentista es más riesgosa y nos va a salir cada vez más cara. Dos, ya es por tanto, una cuestión de sobrevivencia comenzar un tránsito post-extractivista y post-capitalista en la región, que incluya además elementos de adaptación y resiliencia ante los tiempos por venir (ej. el cambio climático). Lamentablemente, caminamos en sentido contrario.
Otro elemento a evaluar es el problema de la derechización. La del Gobierno bolivariano no está desconectada de la ola reaccionaria que tensiona al mundo. En este sentido, conviene más analizar estos procesos de derechización como una reacción y síntoma de la crisis global; pero también cómo esta se refleja no sólo en los gobiernos o partidos contendientes, sino en diversos ámbitos de la vida socio-política. Las políticas de Donald Trump o la radicalización de la avanzada contra la Amazonía por parte de Bolsonaro, no son, en esencia, diferentes de la exacerbación del extractivismo en toda América Latina, de la política del saqueo del Gobierno de Maduro, o de la explosión del crimen organizado transnacional en nuestra región. Todos comparten lógicas de despojo altamente patriarcalizadas y autoritarias, que van extremándose tanto en las formas de violencia, en la devastación de la naturaleza, como en la asfixia a los ya precarios sistemas democráticos.

Así que, hay muchas más cosas que mirar además de los gobiernos, partidos y líderes políticos, cuando se trata de reflexionar sobre este nuevo tiempo en la región. Venezuela nos muestra que, desde las entrañas de los procesos también germinan formas de derechización. La gran expansión y creciente penetración de las economías ilícitas en los territorios y las prácticas sociales y comunitarias se replica en toda la región, con mucha fuerza en Centroamérica, Brasil, Colombia, México y Perú, y de manera creciente en Ecuador, Bolivia, Argentina, Costa Rica, Paraguay. Estas se conectan con los altos niveles de corrupción estatal de nuestros países y conforman coaliciones de poder, gobernanzas criminales, nuevas geografías del despojo. Transforman la fisionomía de los Estados latinoamericanos y de la política en general, los cuales están respondiendo con menos democracia y más militarización y estado de excepción. A eso nos enfrentamos.

¿Cómo nos enfrentamos a esto? Pueblos en movimiento, nuevas subjetividades y el horizonte de lo común en tiempos de tormenta
El escenario, como ya se evidencia, es bastante complejo y las preguntas son mucho más numerosas que las respuestas. Pero en todo caso, no nos conviene mirar solamente lo que domina, lo que agrede, lo que amenaza. Este nuevo tiempo político no lo define únicamente la violenta derechización. Hay que resaltar también aquello que se opone, que re-existe, que construye alternativas, que las transita en el ahora (por tanto, hablamos de cosas que van mucho más allá de los partidos de izquierda, o de si Cristina va a volver o no en Argentina).

El contagioso movimiento de mujeres que crece en varios rincones de la región; los ya numerosos procesos de consultas populares en Colombia (que se replicaron reciente y exitosamente en Ecuador); el movimiento campesino, las movilizaciones estudiantiles y la Minga indígena del Cauca, nuevamente en Colombia; los movimientos urbanos en Brasil (como el Movimiento Pase Libre); las múltiples movilizaciones y organizaciones sociales que han logrado neutralizar el conjunto de proyectos mineros en el Perú; el movimiento mapuche de recuperación de tierras, en Temuco (Chile); o la Marcha Campesina y la Plataforma de Lucha Campesina que en Venezuela, desde el año pasado, se ha movilizado, ocupando instituciones y por la recuperación de tierras, generando solidaridades de otras organizaciones sociales y enarbolando su lucha contra el latifundio. Son algunos ejemplos. Muchos o pocos, fuertes o débiles, estables o efímeros, son estos movimientos el principal bien de re-existencia que tenemos en la región.
Pero además de ellos, emergen también múltiples formas de descontento, de rebeldía, de solidaridades en red, que tienen otros tiempos, otros códigos, otras definiciones. ¿Qué sujetos, qué potencialidades surgen de las sostenidas protestas que se desarrollan en Honduras al menos desde 2017? ¿Qué nuevas subjetividades aparecen de las protestas contra Daniel Ortega en Nicaragua? ¿Qué otras de las movilizaciones que derrocaron a Ricardo Roselló en Puerto Rico? ¿O qué podría emerger de un cierto desgaste de la polarización política en Venezuela, que ha abierto el camino a que actores políticos y organizaciones comiencen a establecer canales, puentes y alianzas para salir de la crisis?

Lo cierto es que existen nuevas subjetividades, otras formas de politicidad, expresiones de solidaridad que son más movibles que estables, que parecen no tener la ‘forma’ esperada y una más clara ‘definición ideológica’ para algunas izquierdas, por lo que no son consideradas como sujetos ‘válidos’ para una potencial transformación emancipatoria. El debate sobre el movimiento de los ‘Chalecos Amarillos’ en Francia ha expresado estas tensiones. Por otro lado, existen también contradicciones que, con la agudización de la crisis, se intensifican en el seno de las organizaciones sociales, lo que también se presenta como una tensión en la valoración sobre las potencialidades emancipatorias. Por ejemplo, numerosas comunidades del pueblo indígena pemón, en el sur de Venezuela, ha luchado férreamente por el derecho a la autodeterminación en sus territorios ancestrales. Mediante su lucha han logrado desplazar a bandas criminales y militares corruptos que en sus territorios practicaban la minería ilegal de oro. En su lugar, han ocupado las minas y reiniciado la actividad minera, con motobombas y mercurio, ahora para el usufructo de sus comunidades. Varias organizaciones sociales que acompañan a los pueblos indígenas los han apoyado.

Lo esencial de esta discusión es no sólo reconocer que el campo popular es contradictorio e híbrido, y probablemente lo sea cada vez más, sino que el propio antagonismo está en disputa (y en dicha disputa participan inclusive las derechas). Estas nuevas potencialidades, ¿a qué proyecto pueden tributar? ¿Es viable hoy un gran programa emancipatorio en el que confluya la enorme heterogeneidad de subjetividades que buscan un cambio? A parte de esta última gran pregunta, es claro que entre los retos fundamentales siguen estando las posibilidades de una articulación amplia en la diversidad, que logre sumar fuerzas lo suficientes para enfrentar tanto las fuerzas políticas conservadoras/reaccionarias como el sistema económico global, que funciona en múltiple escalas.

Lo único que nos queda es lo común: nuestra casa común, que abriga y envuelve la vida que nos hermana; nuestras memorias ancestrales, nuestro hacer para la reproducción de la vida, que sólo es posible, en su esencia socio-ecológica, si se construyen en colectivo. Si la depredación capitalista se radicaliza, parece necesario radicalizar la apuesta por lo común. Defendiendo lo común existente, las últimas fronteras materiales, culturales y espirituales de los pueblos; y retejer incesantemente en todo lo que ha sido desgarrado por esta lógica civilizatoria, pero también en todo lo nuevo que emerge, que es fluido, contradictorio, maleable, que migra y es nómada.
Si la palabra democracia aún tiene sentido, todo impulso emancipatorio ante y contra la hidra capitalista tiene que ser por más democracia, nunca por menos. Siempre más, más democracia. 
* Emiliano Teran Mantovani es sociólogo venezolano, miembro del Observatorio de Ecología Política de Venezuela e investigador asociado del Centro de Estudios del Desarrollo (Cendes – Universidad Central de Venezuela).